El peligro llega por las bandas

El Celta convirtió en estiletes sus costados, pero no fue suficiente para superar a un rácano Espanyol


vigo / la voz

En el fútbol no siempre se premian los méritos. Es parte de su magia. Unas veces da y otras quita. Y ayer al Espanyol le regaló un punto a costa de escamotearle dos al Celta. Los vigueses hicieron todo el trabajo. Asumieron el balón, dispusieron de las ocasiones y marcaron los tiempos. Los pericos tuvieron dos medias oportunidades y dos goles.

El control

Dominio absoluto

Manejar el balón el 72 % del tiempo solo reportó al Celta un empate. Sus 18 tiros, de los que siete se encaminaron a portería, no recibieron más que un punto ante un Espanyol rácano hasta la médula y que tuvo que esperar los fallos célticos para llevarse un botín. Su mayor mérito fue que Baptistao y Moreno convirtiesen en gol las dos únicas opciones que tuvieron.

La clave

Todo nace en las bandas

El Celta cargó su fútbol por las bandas. Quiso convertirlas en estiletes con los que pinchar a un Espanyol contemplativo y especulativo, y desde el minuto cero Hugo Mallo se afanó en escalar por la derecha y centrar balones a los atacantes. El de Marín acabaría asistiendo a Maxi Gómez en el primer tanto, pero sus intentos fueron bastantes más. También Wass, un espíritu libre sobre el campo, buscó apurar la banda y meter balones al área. Jonny, en crecimiento, también se mostró incisivo por una zona zurda en la que se entiende bien con Pione Sisto. El 74 % del ataque llegó por los costados, especialmente por el diestro, y hasta en 35 ocasiones centraron los célticos.

 

El dibujo

El misterio de Wass

¿Dónde se sitúa Wass? Es difícil concretarlo. El esquema de partida con el que Unzué se presentó era el 4-4-2 ya consolidado en el que el danés se aposta por la derecha, sin embargo, en muchas fases del partido se le pudo ver por dentro y con Aspas cayendo a la banda diestra. Por momentos el Celta asimilaba su fisonomía a un 4-1-4-1 con Wass acompañando a los centrocampistas e intentando crear por dentro. Lo que le asignan acostumbra a cumplirlo con nota.

Los picos

Cuestión de ritmo

El partido contra el Espanyol tuvo muchas fases. Algunas vertiginosas y otras tediosas, como el arranque del segundo tiempo. En ese tramo, de interminables posesiones horizontales y fútbol romo para los vigueses, quedó constatado que es la velocidad lo que marca la diferencia en los de Unzué. Sobre todo, cuando enfrente tiene a equipos tan cerrados y especulativos. En el momento en el que los célticos apuraron el paso, lograron abrir vías, inquietaron a Diego López e hicieron gol.

El problema

El fantasma de los finales

El empate ante los pericos no fue dulce, sino más bien lo contrario. El Celta dejó Balaídos pensando que había perdido dos puntos y con el regusto amargo de ver despertado otro de sus fantasmas: los goles encajados en los minutos finales. El tanto de Gerard Moreno cuajó en el 86 y en el undécimo encajado en los cuartos finales de las contiendas. Cuando parecía que esa lección estaba aprendida, un nuevo revés señala que tocará corregirla de nuevo.

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