Condenada por la falta de equilibrio

Las licencias defensivas y un plantel descompensado impiden a la Real explotar su pegada


La sombra de la crisis lleva semanas planeando sobre una Real Sociedad que por nombres y presupuesto sigue siendo un equipo llamado a luchar por grandes metas. No lo indica así su clasificación en Liga, pues llegan a la cita de hoy frente al Celta en la decimoquinta plaza, con dos puntos menos que los celestes y arrastrando muchas dudas, especialmente en lo que va de 2018. Dos derrotas consecutivas convierten en urgente el triunfo para un conjunto que sigue adelante en la Europa League, pero que sufrió el revés de verse apeado de la Copa por el Lleida en dieciseisavos.

Desarrollo 

Crisis de resultados y necesidad de reacción. El equipo de Eusebio Sacristán despidió el 2017 con un triunfo contundente ante el Sevilla que ponía fin a cinco jornadas sin ganar y espantaba los fantasmas que, sin embargo, no han tardado en reaparecer. La irregularidad está siendo la tónica dominante en un conjunto que comenzó el campeonato encadenando tres triunfos -el primero de ellos, ante el Celta en la jornada inaugural, remontada incluida-, pero que justo después sufrió tres derrotas. Eusebio y sus jugadores asumen que necesitan reaccionar y lo han dejado patente con sus declaraciones a lo largo de esta semana.

Estadística

Debilidad defensiva y menos rentabilidad. El balance de goles es uno de los síntomas claros de los problemas que arrastra el equipo donostiarra. La Real es, precisamente junto con el Celta, el tercer equipo más goleador de Primera, un registro que queda eclipsado por los 34 goles en contra que han encajado en las 19 primeras jornadas de Liga y que les han costado muchos puntos a los de Donosti. En su estadio, han marcado y recibido los mismos goles, un total de 21. Esto se traduce en que en Anoeta han llegado doce de sus 23 puntos, casi tantos como lejos de su estadio (11) .

Sistema táctico

Un equipo descompensado. El sistema predilecto del técnico de la Real es el 4-3-3, con tres centrocampistas, dos extremos y un delantero centro. A diferencia con otros equipos que optan por el mismo esquema, los jugadores que ocupan esos roles han mostrado importantes carencias en facetas defensivas que han costado caro al equipo, que se ha visto demasiado expuesto. La pasada campaña también jugaba con tres futbolistas en el medio del campo, pero Oyarzabal era en la práctica el cuarto en banda izquierda, realizando un notable trabajo defensivo. Ahora ejerce de punta y ninguno de los jugadores a los que Eusebio ha probado en esa demarcación ha dado el mismo resultado.

Un mal conocido

Las rotaciones por Europa pasan factura. Eusebio se había acostumbrado desde su llegada a apostar por un once muy definido, algo que no ha podido mantener este curso al disputar la Europa League. De esta manera, un equipo que se había acostumbrado a jugar de memoria con variaciones mínimas en el equipo titular se ha resentido al tener que rotar para poder afrontar las tres competiciones (ahora dos). Al mismo tiempo, los rivales han ido conociendo mejor al equipo y mostrándose más capaces de contrarrestar sus argumentos ofensivos. La situación del once presenta paralelismos con lo que le ocurrió al Celta el año pasado, cuando fue descuidando poco a poco la Liga mientras avanzaba rondas en la competición continental y, en su caso, también en la Copa del Rey. De esta última los txuri urdin apeados de forma prematura y contra pronóstico ante un Segunda B, lo que alimenta las urgencias ligueras.

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