Juan Carlos Andrés, el vigués que siempre apuntó alto

Jugadores a los que entrenó recuerdan los inicios en Galicia del técnico, cuya trayectoria no les sorprende

La actual es la primera experiencia de Andrés fuera del fútbol gallego, donde tuvo gran recorrido
La actual es la primera experiencia de Andrés fuera del fútbol gallego, donde tuvo gran recorrido

Vigo / La Voz

Los primeros recuerdos que se guardan en Vigo del Juan Carlos Andrés entrenador hay que buscarlos en la cantera del Celta, con el que este domingo se reencuentra como segundo de la Real Sociedad. Quienes le trataron en su posterior periplo por el fútbol gallego hablan de un técnico que sabía lo que quería y que apuntaba alto. Por eso a nadie le extraña verle donde está.

De la base del Celta, Andrés pasó al juvenil del Sárdoma. Luego vendrían Gondomar y Gran peña, pero fue en el Alondras donde empezó a destacar. «Era muy joven, tendría 30 y pocos años. Y sin embargo se veía que tenía las ideas muy claras. No parecía alguien que prácticamente estuviera empezando», recalca Mauro, aún hoy capitán del equipo cangués que estuvo a sus órdenes dos años.

El recuerdo positivo lo comparte un Carlitos Pereira que desprende gratitud cuando se le nombra a Andrés: «Fue el entrenador que apostó por mí y eso me permitió dar el salto a Segunda B», rememora el futbolista del Rápido. El año que compartieron fue el primero de los dos, aunque el entrenador llegó a mitad de temporada. Fue el curso en que cogió al equipo habiendo hecho 15 puntos en la primera vuelta y acabaron con 50.

«Cuando llegó las referencias que teníamos eran que era muy suyo, que hacía su trabajo y se iba», comenta David Portas, que le tuvo cinco años. Asegura que inicialmente lo que les habían contado se parecía bastante a la realidad. «Luego no sé si cambió o le cambiamos entre todos, pero llegamos a tener un trato mucho más cercano y de confianza». En el momento de conocerse, al que fue futbolista boucense durante 26 años, Andrés no le causó la mejor impresión. «El presidente me presentó como el capitán y él contestó: ‘¡Eso ya lo veremos!’ . Yo pensé: ‘Este no me va a caer bien...’», recuerda entre risas. Nada más lejos de la realidad.

En lo futbolístico, el estilo de juego por el que apostaba estaba claro y era innegociable. Al mismo tiempo que resultaba rompedor con respecto a lo que se veía en la Tercera gallega. «Lo que se llevaba eran los segundos balones, pero él nos pedía otra cosa: quería un fútbol de toque, con posesiones largas, similar a lo que se ve en el Celta, en el Barcelona y también en la Real donde está ahora», revela Mauro. Además de tener su idea clara, añade Portas, poseía «la capacidad de inculcártela».

Subraya Pereira que las que hoy son las señas de identidad del conjunto vasco encajan con lo que conocieron. Además, pone el foco en su legado en el Rápido: «Creo que Juan Carlos puso las bases de lo que fue este equipo durante la década siguiente, también con Otero, de un fútbol con balón. Fue muy importante para el club», sostiene.

En lo personal, a Pereira sus consejos le sirvieron para convertirse en el futbolista que es. «Me enseñó a sacar partido a mis características al ser un jugador bajito y pequeñito», dice. A Portas le marcó quizá más en «la manera de analizar y reflexionar las cosas que en lo futbolístico», confiesa.

A ninguno le sorprende verle hoy donde está. «Choca pensar que le tuviste ahí y ahora está en Primera, pero se veía venir», constata Mauro. Portas le manda un recado entre risas: «Ya le dije en su día que me llevara a Primera aunque fuera de utillero. ¡Que se acuerde de que sigo aquí!».

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