Diez fichajes, una excepción

Orellana es el único de las incorporaciones de enero que luego tuvo recorrido en el conjunto vigués mientras la mayoría fracasó


vigo / la voz

El mercado de invierno casi nunca ha sido solución para el Celta. Desde su regreso a Primera los vigueses han incorporado en esta ventana a una decena de jugadores. De ellos, solo uno, Fabián Orellana, ha tenido un recorrido importante vestido de celeste. La mayoría han sido parches para el momento y no todos han acumulado minutos importantes. De hecho, solo tres rompieron la barrera de los mil minutos en el primer semestre (Jozabed, Marcelo Díaz y Demidov). La nota más negativa la firmó el brasileño Welliton con cuatro minutos en toda su estancia en Vigo.

El letón Vadim Demidov abrió el capítulo de fichajes invernales del Celta desde su vuelta a Primera. El central jugó trece partidos, todos ellos en los primeros meses de su llegada. A principios de abril Abel decidió prescindir de sus servicios en favor de la dupla Cabral-Túñez, que ya estaba en el club de antes. Era el año de la salvación del 4 %. Ese mismo curso llegó también en el invierno Pranjic, pero el croata no convenció a nadie desde el principio. Fue otro de los jubilados prematuramente por Resino.

En el mismo mercado de enero fichó Orellana, pero el caso del chileno era un retorno ya que había jugado una campaña completa en Vigo (el curso del ascenso) antes de volver al Granada, que era su club de origen. El Poeta no fue determinante aquel año (en los dos partidos capitales de la salvación salió desde el banquillo en los últimos minutos) pero después se asentó en el cuadro vigués hasta salir el invierno pasado por su enfrentamiento con Berizzo.

López y Welliton

Un año después, bajo la batuta de Luis Enrique, llegaron a Vigo el central Íñigo López y el delantero Welliton. El brasileño se convirtió en el peor fichaje de la historia, solo jugó cuatro minutos, y se hizo mucho más conocido por sus fechorías fuera del campo. Íñigo tuvo una participación mucho más importante, encadenando cinco titularidades consecutivas con Luis Enrique.

En enero del 2015 solo llegó a Vigo Théo Bongonda. El belga fue una de las primeras apuestas del Celta por los jugadores emergentes que podían crecer vestidos de celeste. Desde el primer día Berizzo optó por dosificar sus apariciones y en su primer semestre no fue titular ni una sola vez y su tope en un partido fueron 39 minutos. Luego vendrían dos temporadas completas con luces y sombras hasta su salida como cedido el pasado verano.

El 2016 fue el invierno de Claudio Beauvue, un fichaje que rompía la tendencia por coste (cinco millones de euros y dos más en variables) y porque se trataba de un jugador consolidado. Aunque aparcado en un extremo en donde no estaba cómodo, Berizzo le dio minutos desde el primer día acumulando trece partidos en menos de un trimestre, hasta que en el mes de abril llegó una lesión que le tuvo casi un año parado. En la campaña pasada tuvo protagonismo a caballo entre la únidad A y B. En el verano se fue cedido al Leganés hasta el 30 de junio.

Jozabed y Hjulsager

En el arranque del 2017 dos fueron las incorporaciones. De distinto perfil. Por un lado llegó Jozabed para incorporar su juego combinativo en un año condensado de partidos, y de un modo paralelo el club apostó por la juventud de Andrew Hjulsager. Su integración fue a dos velocidades. El andaluz enseguida comenzó a acumular minutos hasta colocarse como el fichaje de invierno del último lustro con más minutos (1.294 en 28 partidos). El extremo danés no llegó a los tres centenares de minutos repartidos en siete partidos, todos ellos con el equipo de refresco que ponía en liza Berizzo en la Liga.

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