De Tanzania al Gondomar vía A Madroa

El futbolista Masuka conoció en China al celtista Brais Alonso, que lo trajo a probar con el Celta

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Nació en Tanzania, había residido toda su vida en Pekín, llegó a España el pasado verano y, tras su paso por el Celta, ahora es nuevo futbolista del Gondomar. Sydney Masuka tiene 18 años y el artífice de la parte más reciente de su periplo es Brais Alonso, presidente de la Peña Milladoiro de Ames y habituado a recorrer mundo y a llevar el celtismo allá donde va. Le ocurrió en China, donde grabó un vídeo con niños a los que daba clase animando al Celta que llamó la atención del Ministerio de Asuntos Exteriores. En el país asiático fue también donde conoció a Sydney.

«Enseguida trabamos una buena amistad, sobre todo cuando empezamos a hablar del Celta», recalca Brais. El centrocampista, con pasado en varios equipos chinos, era seguidor del Manchester, pero ahora Alonso asegura haberle convertido al celtismo. Siguieron juntos la brillante temporada pasada del equipo y cuando el celtista volvió a casa le enviaba vídeos, entre ellos «el del partido contra el Genk con su delantero Samata, también tanzano». De ahí surgió la posibilidad de traerle a España.

La Fundación Celta fue receptiva cuando Brais les planteó el caso de Masuka. Tanto, que le permitieron hacer una prueba con el equipo el pasado mes de agosto durante dos semanas. Aunque finalmente por edad era imposible que se quedara en el club, la experiencia de convivir con los canteranos en A Madroa durante unos días ha marcado al que ahora es futbolista del Gondomar, en Preferente. «Soy un extranjero que ha llegado con un sueño y ha sido increíble poder probar y aprender al máximo en el Celta», indica el futbolista.

En Vigo a Masuka se le abrió un mundo nuevo en todos los sentidos. Incluido, cómo no, el ámbito futbolístico. «El Juvenil B con el que estuve tiene un gran nivel. Los entrenadores fueron muy didácticos y comprensivos, ya que existen barreras idiomáticas por mi parte y vengo de un país donde el nivel futbolístico es diferente», analiza. Por eso siente que estas vivencias le han servido para crecer y progresar. «Agradezco cada minuto que pasé con el Celta. Me siento afortunado por haber tenido esta oportunidad», señala.

El momento más especial que vivió fue participar en la presentación de la cantera con el resto de integrantes del Juvenil B en el amistoso frente a la Roma del pasado agosto. Balaídos le impresionó de manera especial. «Tuve la suerte de saltar al césped, participar como uno más con lo que aquí llamáis cantera y poder disfrutar del partido. Estaré eternamente agradecido al club por ello», cuenta. Era su primer partido profesional en directo, que vivió como una ocasión más para aprender sobre el fútbol español en el que quiere hacerse un hueco.

En el Celta vio el reflejo del futbolista que quiere ser en el futuro. «El fútbol español es muy técnico y rápido y desde luego el Celta es un equipo que apuesta por el juego dinámico en el que el ataque prima por encima de todo. Con el tiempo espero crecer como jugador y adoptar ese estilo de juego», señala. También hay un céltico en el que se ha fijado de manera especial aunque sus características futbolísticas sean diferentes -Sydney se define como mediocentro puro-: Pione Sisto. Es su modelo a seguir «por su estilo de juego, su carisma y lo que significa para un africano» como él. También guarda especial cariño a Sergio y Pape: «Crecieron en la misma Madroa donde yo entrené y me animaron a luchar por mi sueño».

Esa idea de lucha y esfuerzo también le ha quedado grabada tras su paso por el Celta. «Sé la importancia de ser paciente y seguir trabajando duro, porque para llegar habrá muchas montañas que escalar y océanos que nadar. No pienso renunciar», avanza. Se lo debe a su familia, de la que dice que ha sido comprensiva y solidaria al apoyarle en esta aventura, y también Brais: «Es un gran celtista y ahora amigo que facilitó mi llegada y mi estancia y ahora es mi guía en este territorio desconocido», agradece.

Tanto Alonso como Masuka están convencidos de que esta experiencia no solo le sirve al propio jugador, sino a otros de su mismo origen e idénticas inquietudes. «Creo que estas iniciativas pueden abrir la puerta a compatriotas que tienen potencial pero que no son descubiertos y que solo necesitan una oportunidad para demostrar lo que pueden hacer», reflexiona. En clave individual, ahora se centra en dar lo mejor de sí mismo en el Gondomar: «Ojalá pueda mejorar y mostrarlo algún día de vuelta en A Madroa».

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