Maxi Gómez, la posesión de balón y la portería a cero por primera vez desde febrero le dieron al Celta la primera victoria del curso. Tan justa como necesaria ante un Alavés que solo inquietó a la contra y en el carrusel de faltas de los últimos minutos.

Debutó Emre Mor en la recta final, pero Maxi es hasta la fecha el descubrimiento del Celta. Todos los goles celestes llevan su firma, y por fin, el de ayer sirvió para ganar, para dar sentido a la oda al balón en que los de Unzué convirtieron el primer período ante el Alavés. Lo de ayer en Balaídos, sin luz en la grada de Río, pero iluminado dentro del césped, fue un ejercicio de posesión. Tocando el campo contrario, llegando por las bandas, aunque tirando muy poco a puerta. En todo el primer tiempo su monólogo se tradujo en un gol de Maxi Gómez, el cuarto en los tres partidos que lleva en Europa, de cabeza tras centro de Pione Sisto. En uno de los tres disparos que cogieron portería. Porque el resto del asedio, hasta siete tiros, salieron fuera. Dos de ellos, muy cerca del gol. Uno de Iago Aspas y otro de Jozabed.

Porque las bandas, especialmente de la Hugo Mallo, fue un puñal, porque Lobotka, que estrenaba titularidad, fue creciendo en el medio campo, porque Wass es el jugador al que todo entrenador pondría en su equipo por su polifuncionalidad y porque Iago, aunque escorado, sigue siendo una amenaza para cualquiera.

 

Sin embargo, el asunto defensivo invitaba a la intranquilidad. En dos ocasiones salió el Alavés a la contra y en ambas Sergio resolvió de la mejor manera su uno contra uno ante Bojan, la única referencia vitoriana en ataque.

El segundo tiempo tuvo el mismo monólogo en la posesión pero un punto más de pausa. El Celta, quizás con las remontadas en contra en el retrovisor, quiso defenderse a través del balón, pero aun así, tuvo ocasiones para sentenciar. La más clara, una de Wass desde fuera del área que no entró por centímetros. Pero también Maxi Gómez sacó a pasear el depredador que lleva dentro en un par de ocasiones con la pierna derecha y Pione Sisto botó una falta con intención. Y Iago Aspas cayó en el área en un lance con toda la pinta de penalti sin que Melero López se diese por enterado.

Pero la sentencia no llegó y el primer triunfo terminó quedando a expensas del principal hándicap de los vigueses: mantener la puerta a cero. Zubeldía metió en el campo todo lo ofensivo que tenía en el banquillo (Ibai, Munir y Sobrino) y aunque su equipo no inquietaba mucho ante un rival cada vez más aplomado, en el arreón final llegaron los nervios. No por juego, sino por fútbol directo. A través del balón parado con una colección de córneres y faltas botadas en largo. A todas ellas respondieron con contundencia las baterías antiaéreas del Celta (Cabral estuvo imperial en ese aspecto) dejando a los vitorianos sin una ocasión real de peligro que anotar en su cuaderno de méritos.

Incluso a la contra tuvo el gol Tucu Hernández, que tantas cosas quiso hacer cuando pisaba el área al encuentro de Pacheco, que terminó perdiendo el balón. Un detalle sin ninguna importancia en un partido en donde el Celta encontró al final la luz de la Liga. El primer triunfo debe dar tranquilidad para trabajar de cara a la trilogía que le espera la próxima semana.

Ficha técnica:

1 - Celta: Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Cabral, Fontás (Sergi Gómez, min. 74), Jonny; Lobotka, Wass, Jozabed (Pablo Hernández, min. 80); Iago Aspas, Pione Sisto (Emre Mor, min, 87) y Maxi Gómez.

0 - Alavés: Pacheco; Vigaray, Ely, Alexis, Pedraza; Tomás Pina, Dani Torres; Burgui (Ibai Gómez, min. 71), Enzo (Munir, min. 57), Romero; Bojan (Rubén Sobrino, min. 78).

Gol: 1-0, m.33: Maxi Gómez.

Árbitro: Melero López (colegio andaluz). Amonestó a Jonny, Iago Aspas, Jozabed y Maxi Gómez, por parte del Celta; y por el Deportivo Alavés a Vigaray, Alexis e Ibai Gómez.

Incidencias: Partido de la tercera jornada de la Liga española disputado en el estadio Balaídos ante 17.384 espectadores.

Unzué: «Lo importante era conseguir la primera victoria»

EFE
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El técnico celeste que la victoria «se consiguió con sufrimiento, pero a veces así gusta más»

El entrenador del Celta, Juan Carlos Unzué, no ocultó la importancia de sumar la primera victoria de la temporada ante el Deportivo Alavés (1-0). «Lo importante era conseguir esta victoria que nos dará ese punto de tranquilidad, a mi el primero, para hacer las cosas mejor. Se ha conseguido con sufrimiento pero a veces cuando la consigues con sufrimiento gusta más», comentó en rueda de prensa el técnico navarro.

«La victoria en sí tiene su importancia por la seguridad que te da, por consolidar algo que habíamos merecido antes aunque el fútbol ya sabemos que no entiende de merecimientos. Ahora afrontaremos el partido contra el Espanyol mucho mejor», añadió.

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Maxi Gómez: «No esperaba jugar tanto»

La Voz
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El delantero uruguayo recalcó el trabajo del equipo, «estoy contento, el equipo jugó bien, luchó»

El delantero del Celta Maxi Gómez se mostró muy contento con el gol ante el Alavés y que da los primeros tres puntos de la temporada a los vigueses. «Estoy contento, el equipo jugó bien, luchó y nos merecimos la victoria», afirmó el uruguayo.  

Imprescindible hasta ahora en el once de Unzué, Maxi confesó que «no esperaba empezar así, no esperaba jugar todos los partidos» y reconoce que el equipo está bien y ya merecía la victoria «en los partidos anteriores no tuvimos tantas oportunidades como hoy». 

El futbolista uruguayo no dudó en dedicarle el gol a su familia. «Era una dedicatoria especial, está toda mi familia aquí conmigo» finalizó. 

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El Celta encuentra el camino