Cuatro canteranos, tope en el once

El peso de los jugadores de la base en el equipo titular y la plantilla ha caído desde el regreso del Celta a Primera; Jonny, Mallo, Aspas y el meta son los fijos este año


vigo / la voz

Tres porteros (Sergio Álvarez, Rubén Blanco e Iván Villar), los dos laterales (Jonny y Hugo Mallo) y Iago Aspas, es decir, seis de los 20 futbolistas con los que Juan Carlos Unzué afrontará el reto de la temporada llevan colgada la etiqueta de canteranos del Celta. Por volumen, se trata de casi un tercio del equipo, pero la realidad es que sobre el césped podrán convivir un máximo de cuatro jugadores surgidos en A Madroa por el hecho de que Sergio Álvarez, Rubén Blanco e Iván Villar defienden la misma posición.

La apuesta por la cantera es una de las banderas que enarbola la dirección de Praza España, pero a lo largo de los últimos cinco años el protagonismo de los formados en Candeán ha tenido sus picos. Enel regreso a Primera seis chavales que habían mamado celtismo eran titulares indiscutibles; con la llegada del Toto la cifra cayó a tres habituales y este año el tope estará en cuatro sobre el campo.

El Celta de Herrera que había salido a competir en Primera con hambre de salvación tenía en hombres como Iago Aspas, Roberto Lago, Jonny (que entró por Mallo), Oubiña, Túñez o Álex López -formado en el Racing- a su guardia pretoriana. A ellos se sumaban Toni, Jonathan Vila, un Rubén Blanco que acabaría debutando, un Madinda en el que había depositadas muchas esperanzas, e incluso un imberbe Santi Mina que se estrenaba frente al Getafe. Sangre celeste corría por un equipo que sufrió y que al curso siguiente, con Luis Enrique, vio cómo el peso de la cantera empezaba a caer en el equipo.

El regreso de Yoel hizo que la portería volviese a tener a un jugador de la casa bajo palos. Con Mallo recuperado, Luis Enrique confió en el de Marín y en Jonny para las bandas, y Oubiña y Álex López tuvieron protagonismo en el once. A ellos se sumaba un Sergio Álvarez que vivió la suplencia junto a Vila, Costas, en el que Lucho tenía grandes expectativas, Mina, que fue ganando protagonismo, Toni, Rubén o incluso un Goldar que llegó a debutar con el entrenador. De un once tipo en el que más de la mitad de la plantilla había surgido en casa, se pasó a uno en el que habitaban cinco canteranos, contando a Álex López como tal.

El año de menos protagonismo

Sergio Álvarez, Hugo Mallo y Jonny. Esos fueron los nombres recurrentes en el once tipo que Eduardo Berizzo planteó en su primera temporada en Vigo. En ellos confiaba una y otra vez para un equipo titular en el que intentaban asomar la cabeza un Mina que acabó disputando 17 partidos, un Rubén Blanco que no tuvo fortuna con las lesiones, un Álex López con un papel más secundario, lo mismo que Borja Fernández. La participación de Costas o Borja Iglesias fue testimonial.

El regreso de Aspas en el verano del 2015 permitió que la cuota de canteranos en el once de Berizzo se incrementase. Sergio -o Rubén-, Hugo, Jonny y el moañés eran inamovibles, pero la presencia en el banquillo no abundaba. El portero suplente era seguro. Luego, Pape y Borja Fernández asomaban de cuando en cuando, mientras que Borja Iglesias y Goldar solo probaron las mieles de la élite en una ocasión.

Y la temporada pasada, más de lo mismo. Con el equipo inmerso en tres competiciones, las rotaciones se masificaron, pero Sergio, los dos laterales de casa y Iago Aspas siguieron siendo los canteranos con protagonismo. Rubén, al que las lesiones no han dejado en paz, no consiguió la regularidad que esperaba pero contó para el Toto, lo mismo que un Pape que ahora ya se encuentra en Lyon. Iván Villar acabó teniendo el premio del debut en Primera, Costas se estrenó en torneo continental y Borja Fernández prácticamente desapareció del primer equipo tras dos años asomando la cabeza.

Los nuevos tiempos

Los metas Sergio Álvarez, Rubén Blanco e Iván Villar, los laterales Hugo Mallo y Jonny y el delantero Aspas son los seis canteranos que tiene Unzué en su plantilla de veinte efectivos. De ellos, cuatro apuntan a titulares, por lo que la cuota de la base en el once no parece que vaya a alterarse respecto a los últimos años, lo que sí es el peso en el resto del equipo, ya que no hay ningún otro jugador de campo en la primera plantilla que lleve el sello de A Madroa.

La particular selección natural del fútbol y los clubes ha hecho que el peso de la base se estanque en el once e incluso pierda protagonismo en el banquillo. Brais y el lateral Pampín son los que a día de hoy parece que pueden modificar el escenario.

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