Aficionados celtistas solidarios por el mundo

La llama del celtismo prende por vía extraoficial en lugares como El Salvador, China, Bolivia o Sudáfrica

Niños de El Salvador, celtistas gracias a Nico Domínguez
Niños de El Salvador, celtistas gracias a Nico Domínguez

Vigo

A los rincones del mundo a donde aún no ha llegado el Celta como club, lo hacen sus aficionados. Las camisetas donadas a una escuela de fútbol de El Salvador por parte de la Fundación a instancias de un celtista que residió allí son el último ejemplo, pero antes había habido otros. Son casos que muestran cómo el fútbol, y el celtismo en particular, puede ser un instrumento de solidaridad que contribuya a paliar la pobreza y a alejar a los pequeños de la calle y la marginalidad.

El vigués que solicitó al club las camisetas para El Salvador había trabajado allí durante años y se las ha llevado en los últimos días aprovechando las vacaciones. «Mi labor era ayudar en la Chacra a sacar a la juventud de la calle para que no acabaran metidos en pandillas o delinquiendo... Al final haces de todo», recuerda. Entre las opciones que manejaban con ese fin estaba una escuela de fútbol que sigue existiendo y que fue la destinataria del material donado por el club.

«Ellos no se lo podrían permitir, pues es gente muy humilde en un país con mucha necesidad y pocos medios. Saben del Celta por mí, pero nunca habían tenido nada del club, ni aunque quisieran y pudieran, porque aquí solo se vende del Madrid y del Barcelona», indica. La reacción de los jóvenes futbolistas fue espectacular en el momento de recibir los uniformes, botas de fútbol, camisetas, pantalones de deporte y medias. «Cuando llegué aquí y se lo entregamos no se lo podían creer, estaban emocionados, no podrían recibir mejor regalo, pues todos los niños viven para el fútbol y sabiendo que todo venía del Celta, pues todavía más felices».

Celtismo en Bolivia de la mano de Paco Dubert
Celtismo en Bolivia de la mano de Paco Dubert

Bolivia, China, Sudáfrica y más

La Fundación también donó en su día camisetas a los niños del municipio de Totora, en Bolivia. Allí reside el misionero Paco Dubert, nacido en Muros hace casi 90 años y miembro de la Peña Celtista Muradana Cuadrilla Pepa Loba. Lleva más de medio siglo viviendo desde allí el celtismo en la distancia y transmitiéndoselo a los niños con los que ha tenido oportunidad de trabajar en todo este tiempo.

Su función implica estar pendiente de los pequeños de las escuelas de las comunidades de la zona. En las constantes visitas que les hace, lo primero es comprobar que sus necesidades básicas están cubiertas, pero también hay tiempo para el ocio y, dentro de esa parcela, para el Celta. «A la mayoría les suenan Madrid y Barcelona, pero hablando con ellos se enteran de que hay un equipo que se llama Celta y que juega contra ellos. En algunos lugares hay señal y podemos ver juntos los resultados», relataba Dubert en su día a La Voz.

Jóvenes chinos conocieron al club gracias a Brais Alonso
Jóvenes chinos conocieron al club gracias a Brais Alonso

En China residió durante parte de este año el presidente de la Peña Milladoiro, Brais Alonso. Allí, mientras cursaba estudios, daba clases a niños desfavorecidos de manera altruista. Uno de los vídeos que grabó de los pequeños animando al Celta llegó a aparecer en un spot promocional de la Marca España. También les enseñó a dibujar el escudo y, ya de vuelta en Galicia, recibió la sorpresa imágenes de los pequeños animando al Celta para la semifinal frente al Manchester.

El responsable de que el Celta llegara a Sudáfrica fue Benni McCarthy. Dos hermanos se aficionaron al Celta gracias al exjugador y decidieron poner en marcha una escuela de fútbol con el nombre del club vigués.

Lehbib, con la camiseta celeste en el Sáhara gracias a Siareiros Dezaos
Lehbib, con la camiseta celeste en el Sáhara gracias a Siareiros Dezaos

Jugadores y peñas

A esto hay que sumar las colaboraciones de jugadores del equipo vigués como Pape con la escuela donde se formó en Senegal, Sergi con un campus solidario en Anantapur (India), Guidetti con la fundación que lleva su nombre en Kenia o Cabral y Iago Aspas con el proyecto Botas solidarias para Guinea. Además, la Peña Siareiros Dezaos inculcó el celtismo a uno de los jóvenes saharauis que pasan el verano en Galicia y que también se llevó a casa material celeste. Seguramente, la mejor cara del fútbol y del celtismo.

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