Tras la senda de Jonny y Pape

Cuatro canteranos hacen la pretemporada con Unzué con el sueño de abrir la puerta del Celta; en los últimos cinco años al menos tres consiguieron asentarse en el equipo

Pamín, Villar, Alende y Méndez
Pamín, Villar, Alende y Méndez

vigo / la voz

El portero Iván Villar, el defensa Diego Alende, el polivalente Diego Pampín y el centrocampista ofensivo Brais Méndez han sido los elegidos por Juan Carlos Unzué para hacer la pretemporada con el primer equipo. Ellos, integrantes de la base del Celta, siguen un camino recorrido en su día por otros canteranos que vieron en los entrenamientos estivales la fórmula para empezar a llamar a la puerta del primer equipo.

«Es un sueño, todos los que venimos de abajo queremos estar arriba y competir, estar entrenado con la gente de la que eres aficionado es un sueño», defiende Brais. Para él es su tercera precampaña con el Celta y comparte la opinión de Diego Alende de que «facer a pretempada xa é un premio enorme». En su mano y en la del entrenador está ver si, con el tiempo, logran abrirse camino al primer equipo, como en su día hicieron algunos de sus predecesores. Desde el regreso a la élite, 25 jugadores de la base lo han intentado, pero solo Jonny, Pape y Rubén lo han logrado. Otros, como Mina, siguen creciendo fuera.

El estío del 2012 fue el del regreso a Primera. En un equipo cargado de canteranos, Paco Herrera apostó por llevarse a la precampaña a algunos de los jugadores que pisaban más fuerte en la base. Fue el caso de Madinda, Jota Peleteiro, Rubén Blanco y Jonny. Por aquel entonces el lateral todavía no sabía lo que se le echaba encima. Esa campaña acabaría debutando en Primera y afianzándose como lateral para no salir ya más del equipo.

Control de la cantera

La llegada de Luis Enrique el año siguiente fue un revuelo. Defendía la bandera de la base y comenzó el trabajo con una decena de canteranos. Rubén, por entonces en el filial, Santi Mina, David Costas, Borja Fernández, Yelko Pino, David Goldar, Óscar Santiago, Fernán Ferreiroa, Jordan y Thaylor entrenaron codo con codo con futbolistas como Nolito, Fontás o Mallo, aunque solo Mina y Costas llegaron a tener cierta continuidad en el equipo.

Fue en el verano del 2014 cuando Berizzo asumió el mando. Con él llegaron jugadores contrastados, pero también quiso ver la calidad que se escondía tras los muros del filial y al stage de Marbella se llevó a siete jóvenes. Para gente como Goldar, Óscar Santiago, Yelko, Borja Fernández o Jordan la experiencia no era nueva, mientras que Soto y Samu -cedido ahora en el Barcelona B- era una ocasión de oro. Sin embargo, ninguno convenció al Toto.

En su segundo proyecto en Vigo Berizzo amplió miras y convocó para los primeros días de trabajo a once jugadores del Celta B y del juvenil. Néstor Díaz, Borja Fernández, Jordan, Señé, Luis Rioja, Borja Iglesias, Iván Villar, Diego Alende, Brais Méndez, Yelko y Pape Cheikh fueron los elegidos. Ninguno de ellos consiguió quedarse en el equipo, pero algunos sí suscitaron del interés del preparador argentino.

El verano pasado el Toto volvió a contar con Pape, Brais, Alende, Villar y los dos Borjas y quiso probar también a Gus Ledes y Ángel Fraga. Fue cuando decidió que era el momento de brindar una oportunidad a Cheikh y a Señé -por contrato-, a los que acompañaría el portero Iván, que acabó debutando en Primera tras ocupar la vacante de Rubén buena parte del curso.

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