Adiós a un estilo, a un lenguaje, a un sentimiento y a una unión que hace mucho que el celtismo no vivía y que una mesa de negociación se encargó de romper. Un hasta siempre doloroso para una afición y una plantilla que por activa y por pasiva habían demostrado de qué bando estaban. El adiós al mejor ciclo vivido por el Celta de su historia y que solo él podía haber capitaneado. Se va el hombre que enseñó al celtismo el significado de la palabra Afouteza y el Celta se quería despedir de Eduardo Berizzo dedicándole una victoria que no pudo ser. El conjunto celeste empató (2-2) ante la Real Sociedad y cierran así una temporada histórica en Balaídos con un sabor amargo como colofón final. 

En un Balaídos muy poco poblado, los que sí presenciaron el partido, arrancaron mostrando su descontento con la directiva en la decisión de no renovar a Berizzo. «Mouriño vete ya» o «Berizzo sí, Mouriño no» fueron algunos de los cánticos que se pudieron escuchar en la grada nada más arrancar el encuentro. El técnico argentino caló hondo en una afición impotente y su emoción fue visible al saltar al campo.

En homenaje al estilo de Berizzo, los celestes comenzaron llevando las riendas de un partido sin nada en juego para los vigueses. El Celta monopolizó la posesión al inicio pero la Real comenzó a aparecer en ataque con el paso de los minutos. Guidetti, Wass y Roncaglia, de cabeza, lo intentaron con disparos desviados, en la persistencia del Celta en ataque. Sergio Álvarez salvó el primer gol de los donostiarras con un movimiento acrobático tras un testarazo de William José. El de Catoira salvó también un disparo de Carlos Vela, en el rechace, chutó Odriozola pero Jonny sacó bajo palos. Las ocasiones más claras eran de los donostiarras pero el Celta mantuvo su ideología ofensiva y se atrevió durante todo el primer tiempo. Achuchó la Real a través de Carlos Vela, el epicentro del juego de ataque del conjunto de Sacristán, pero ante él un inconmesurable Sergio Álvarez. Cabral tuvo que volver a sacar el balón bajo palos tras un zapatazo de Xabi Prieto. Aunque los de Eusebio dominaban en el último tramo del primer tiempo, el Celta dio la talla.

Guidetti cedió su puesto a Jozabed en el descanso y la ovación al técnico celeste tras el descanso volvió a repetirse por parte de la grada. Con el andaluz en el campo, su complicidad con Aspas comenzó a dar resultado. El dominio del balón volvió a ser celeste y las ocasiones llegaron. Primero con un zapatazo de Jozabed desde el punto de penalti que a punto estuvo de colarse entre las piernas de Rulli. Y fue el punto de penalti el que permitió al Celta adelantarse en el marcador, tras una falta de Illarra sobre Aspas en el área. El de Moaña anotó desde los once metros y lo celebró, como no podía ser de otra manera, abrazándose a Berizzo. «Gracias, amigo, gracias», le dijo el Toto en agradecimiento.

Colofón a una temporada trepidante para los celestes, controlaron el partido en ataque y defendiendo con pragmatismo las embestidas vascas. No cedió en la intención de ampliar el marcador, mientras la Real Sociedad consciente de que un punto les aseguraba el sexto puesto, tampoco se cansó de intentarlo. Y lo consiguió por medio de Oyarzábal a falta de diez para el final. Pero el Celta no se rinde. Hjulsager, internado en el campo pocos minutos antes en lugar de Wass, encaró el area y disparó un balón por la escuadra imparable para Rulli. El conjunto donostiarra dependía de un gol suyo para asegurarse la plaza europea puesto que el Athletic perdía en el Calderón y Juanmi lo anotó en el descuento con un cabezazo tras un saque de córner. 

Una victoria final para cerrar una temporada en la que el sueño y el soñador celestes estuvieron muy presentes. Se acaba un ciclo pero siguen las intenciones.

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El Celta cierra con un amargo adiós una temporada histórica