Ilusión intacta tras la montaña rusa

El celtismo se congregó en masa para disfrutar de una cita histórica convertida en un carrusel de emociones

Espectacular recibimiento al Celta La afición no falla en los momentos previos al duelo europeo contra el Genk

vigo / la voz

No vestía ayer de celeste el Celta pese a jugar de local. Pero para eso ya estaba su afición. La que durante todo el día dejó ver las celestes asomar en una ciudad semivacía por el festivo, la que luego se congregó para brindar a los suyos un recibimiento de los que marcan época en forma de una marea de ese color que identifica al equipo y la que luego lo dio todo dentro del municipal vigués.

Había habido contratiempos. Que si la prohibición de las bengalas -alguna que otra sí se acabó encendiendo-, que si los controles en los accesos, que si el partido de alto riesgo, las entradas agotadas sin que Fondo fuera finalmente celeste... Pero el celtismo se volcó. De principio a fin. Bufandas al viento y gargantas exigidas hasta la afonía. Así se resume una llegada al equipo multitudinaria, probablemente la de mayor gentío en tiempos recientes. Con más de uno subido a una farola, los niños a hombros y los más afortunados haciendo ondear banderas desde sus balcones antes de cruzar la calle para entrar en el municipal vigués.

Las peñas se habían movilizado, el Celta había puesto a la venta entradas devueltas de convenio y tras todo eso, la taquilla estaba ayer concurrida buscando quizá una última oportunidad a la desesperada. Nadie se lo quería perder. Y no era un día para callarse. Ni siquiera cuando empiezas perdiendo y la euforia se rebaja sin remedio. Pero el golpe duró un suspiro. Los gritos de ánimo que habían eclipsado al himno del torneo -tras el del Celta, en el que la afouteza y el corazón sonaron también como nunca- reaparecieron pronto.

Nada silenció a la afición. Pero, además, los goles de Pione, Aspas y Guidetti hicieron subir las pulsaciones y el volumen. Sonaron Aspas on fire y The Guidetti Song, en medio, algún susto en forma de ocasión visitante aislada. Y el golpe en forma de segundo tanto belga. En pleno Jueves de Pasión, la fiesta era casi completa hasta ese jarro de agua fría y a falta de lo que ocurra la semana. En Río, una referencia a la ya célebre frase de Berizzo sobre la necesidad de soñar las cosas para que sucedan. Esa parte el celtismo la ha cumplido con creces.

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