Cuando celeste y blanquiazul están condenados a entenderse

GRADA DE RÍO

Celtistas y deportivistas que conviven en la misma familia viven el derbi de un modo aún más especial

19 mar 2017 . Actualizado a las 09:51 h.

Padres e hijos, cuñados, hermanos, parejas… El celeste y el blanquiazul se entrelazan en las vidas diarias de muchas familias gallegas más allá de lo que pudiera parecer. Aunque nadie se libra de los piques y los vaciles de la parte contraria, los celtistas y deportivistas que conviven con alguien del equipo rival lo asumen con naturalidad, apelan a la cordialidad y, eso sí, desean con todas sus fuerzas que el derbi de este domingo lo ganen los suyos.

Matrimonio con una hija un año 

«Quedamos en non inculcarlle nada á nena, pero coa papitis que ten seguro que saía celtista»

A Luis Fernández Taboada, celtista de siempre, no se le ocurrió otra cosa que enamorarse de una integrante de la familia que fundó la Peña Deportivista de Porto do Son, donde ambos residen. Nunca fue problema. O casi nunca. «Aquí nas pandillas estamos mesturados os afeccionados dos dous equipos e hai moito pique sano. Claro que logo cada un vai para a súa casa. Coa parella non hai que pasarse moito se non queres durmir no sofá», cuenta él entre risas. Su mujer confiesa que su padre fue quien más le tomó el pelo con el tema. «Pero tú como coges un novio celtista?», le decía entre risas.

Ahora están a la expectativa con la pequeña de la casa, Lía, de año y medio. Quedaron en no inculcarle nada, pero los dos esperan que tire por sus colores. «Os avós e amigos xa querían comprarlle a camiseta do Deportivo ao nacer, pero quedamos en que nada. E se se lle compra algunha, que sexa o pai a do Celta», dice Luis. Asegura que si se pone a ello, tendría las de ganar porque la niña tiene «papitis aguda», pese a ello, María no la da por perdida: «Seguireino intentando. Eu penso que cando medre vai acabar mareada e non vai querer saber nin dun nin do outro», cuenta divertida.

Matrimonio residente en A Coruña

«Yo también dije que nunca tendría una novia deportivista»

«Cuándo hablaste y cuánto tragaste» le ha dicho una y mil veces a Javier López su madre. Casado con una deportivista, él, como Aspas, dijo en su día que nunca tendría una novia del equipo rival, y mucho menos viviría en esa ciudad. Ahora espera que sus hijas de seis y cuatro años no le lleguen a dar un disgusto -entre comillas-. «A la mayor la tengo más encaminada, la pequeña es más puñetera y hace más caso a la abuela deportivista. Cuando lo dice tengo que poner un poco de cara de cabreo, pero más que con eso, mis amigos me vacilan con cuando me vengan con un novio deportivista. ¡No quiero ni pensarlo!», exclama entre risas.

En caunto a su mujer, lleva con resginación verle al frente de una peña celtista en A Coruña. «Dice que cuando me conoció no era tan celtista, pero no es verdad», reivindica él. Su compañera «no lo vive tanto», pero procede de una familia deportivista como la que más. «En familia siempre hay las típicas puyas por aquí y por allá en las comidas prederbi, pero todo bien, sin ningún tipo de problema».

Padre e hijo

«Soy deportivista pero cada año compro algo del Celta… Para mi padre»

Al presidente de la Peña Celtista de Noia, Ramón Vidal, le salió un hijo deportivista. «Eu estiven moitos anos navegando, cando volvín xa era tarde. ¡E tampouco o vas matar!», bromea. El interesado, Germán, confirma que su padre siempre ha sido muy tolerante. «Al final en estas cosas tiran más los amigos. Aún me acuerdo cuando ganamos la Liga, que puse una bandera en la ventana de mi habitación. Ahí los suyos le vacilaban con cómo dejaba que estuviera eso en casa».

A día de hoy, siguen conviviendo, cada uno con los distintivos de su equipo, que en más de un caso son regalo del otro. «Todos los los años por Reyes compro una camiseta, un polo, un chándal del Celta para él. Es el regalo con el que sabes que vas a acertar. De pequeño a mí también me compraba cosas del Deportivo. Yo no tenía dinero, así que qué remedio». Germán llegó incluso a ser socio años atrás, con lo que iba al estadio y el derbi siempre lo han vivido cada uno por su lado. «Vivímolo tranquilos, recoñecendo os méritos do outro cando o hai. Son só cousas de fútbol».