Cuando celeste y blanquiazul están condenados a entenderse

Celtistas y deportivistas que conviven en la misma familia viven el derbi de un modo aún más especial

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Vigo

Padres e hijos, cuñados, hermanos, parejas… El celeste y el blanquiazul se entrelazan en las vidas diarias de muchas familias gallegas más allá de lo que pudiera parecer. Aunque nadie se libra de los piques y los vaciles de la parte contraria, los celtistas y deportivistas que conviven con alguien del equipo rival lo asumen con naturalidad, apelan a la cordialidad y, eso sí, desean con todas sus fuerzas que el derbi de este domingo lo ganen los suyos.

Matrimonio con una hija un año 

«Quedamos en non inculcarlle nada á nena, pero coa papitis que ten seguro que saía celtista»

A Luis Fernández Taboada, celtista de siempre, no se le ocurrió otra cosa que enamorarse de una integrante de la familia que fundó la Peña Deportivista de Porto do Son, donde ambos residen. Nunca fue problema. O casi nunca. «Aquí nas pandillas estamos mesturados os afeccionados dos dous equipos e hai moito pique sano. Claro que logo cada un vai para a súa casa. Coa parella non hai que pasarse moito se non queres durmir no sofá», cuenta él entre risas. Su mujer confiesa que su padre fue quien más le tomó el pelo con el tema. «Pero tú como coges un novio celtista?», le decía entre risas.

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Ahora están a la expectativa con la pequeña de la casa, Lía, de año y medio. Quedaron en no inculcarle nada, pero los dos esperan que tire por sus colores. «Os avós e amigos xa querían comprarlle a camiseta do Deportivo ao nacer, pero quedamos en que nada. E se se lle compra algunha, que sexa o pai a do Celta», dice Luis. Asegura que si se pone a ello, tendría las de ganar porque la niña tiene «papitis aguda», pese a ello, María no la da por perdida: «Seguireino intentando. Eu penso que cando medre vai acabar mareada e non vai querer saber nin dun nin do outro», cuenta divertida.

Matrimonio residente en A Coruña

«Yo también dije que nunca tendría una novia deportivista»

«Cuándo hablaste y cuánto tragaste» le ha dicho una y mil veces a Javier López su madre. Casado con una deportivista, él, como Aspas, dijo en su día que nunca tendría una novia del equipo rival, y mucho menos viviría en esa ciudad. Ahora espera que sus hijas de seis y cuatro años no le lleguen a dar un disgusto -entre comillas-. «A la mayor la tengo más encaminada, la pequeña es más puñetera y hace más caso a la abuela deportivista. Cuando lo dice tengo que poner un poco de cara de cabreo, pero más que con eso, mis amigos me vacilan con cuando me vengan con un novio deportivista. ¡No quiero ni pensarlo!», exclama entre risas.

En caunto a su mujer, lleva con resginación verle al frente de una peña celtista en A Coruña. «Dice que cuando me conoció no era tan celtista, pero no es verdad», reivindica él. Su compañera «no lo vive tanto», pero procede de una familia deportivista como la que más. «En familia siempre hay las típicas puyas por aquí y por allá en las comidas prederbi, pero todo bien, sin ningún tipo de problema».

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Padre e hijo

«Soy deportivista pero cada año compro algo del Celta… Para mi padre»

Al presidente de la Peña Celtista de Noia, Ramón Vidal, le salió un hijo deportivista. «Eu estiven moitos anos navegando, cando volvín xa era tarde. ¡E tampouco o vas matar!», bromea. El interesado, Germán, confirma que su padre siempre ha sido muy tolerante. «Al final en estas cosas tiran más los amigos. Aún me acuerdo cuando ganamos la Liga, que puse una bandera en la ventana de mi habitación. Ahí los suyos le vacilaban con cómo dejaba que estuviera eso en casa».

A día de hoy, siguen conviviendo, cada uno con los distintivos de su equipo, que en más de un caso son regalo del otro. «Todos los los años por Reyes compro una camiseta, un polo, un chándal del Celta para él. Es el regalo con el que sabes que vas a acertar. De pequeño a mí también me compraba cosas del Deportivo. Yo no tenía dinero, así que qué remedio». Germán llegó incluso a ser socio años atrás, con lo que iba al estadio y el derbi siempre lo han vivido cada uno por su lado. «Vivímolo tranquilos, recoñecendo os méritos do outro cando o hai. Son só cousas de fútbol».

Hermanos

Una «ovella negra» entre ocho

El presiente de la Peña Celtista Muradana, Marco, tiene un total de ocho hermanos. El celtismo gana en la familia por 7-1. «Saiunos unha ovella negra», cuenta entre carcajadas. Y asegura que no es algo que a los demás les venga de familia, sino que fue surgiendo de manera espontánea en cada uno de ellos. «Os sete celtistas somos socios da peña. Meu pai morreu cando eramos moi cativos, así que por aí non nos vén», comenta. Más misterioso es el caso del hermano de corazón blanquiazul. «Non se sabe certamente de onde lle veu, supoño que será porque vive na Coruña».

Entre ellos nunca ha sido un problema, más allá de las bromas inevitables cuando la goleada en la familia es tan abultada. «De nenos o fútbol nunca era un tema de conversa. Agora cando nos xuntamos botamos algún pequeño vacile sobre os últimos resultados. Si que evitamos ir xuntos a un derbi a raíz de ter que ir como borregos se queres levar a acamiseta do teu equipo».

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Matrimonio 

«En casa llegamos a un acuerdo y las camisetas solo se sacan el día del derbi»

Xesús Crego, de 43 años, vive en A Coruña desde los 10. Nacido en Santiago, heredó el celtismo de su padre. « Al criarme aquí, lo lógico era tener una pareja del Deportivo. Lo son también el 90 % de mis amigos», señala. En casa, eso sí, ha logrado ganar la partida. «Somos tres contra una, los niños, Brais y Mael, de 14 y nueve años se fueron viniendo al redil sin que yo tuviera que hacer nada ni insistirles», revela orgulloso. Y añade: «Mi mujer se china un poco, pero lo tiene asumido».

Lleva bien los vaciles -«ante la adversidad me crezco», asegura- y confiesa que su mujer, Fina, y él llegaron a un acuerdo en el tema futbolístico. «No tenemos cosas de ningún equipo a la vista, solo sacamos las camisetas el día del derbi», dice. Él, que también tiene un hermano deportivista, es miembro de la peña Terra Celeste, fundada en A Coruña, desde hace varios años.

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Cuñados

«Temos o fútbol como tema tabú, diso non se fala»

Miguel Barja cuenta que en su familia predomina el celtismo: su mujer, sus hijos, la mayoría de su familia política... Pero con la excepción de dos de sus cuñados, originarios de Forcarei. La relación con ellos siempre ha sido excelente, pero de un tiempo a esta parte, para preservarla, han optado por no tocar el tema Celta-Deportivo. «Sempre houbo coñas: que se as copas, que se non sei que non se canto… Ata que un día, nunha comida familiar, fóisenos un pouco a pinza aos dous e acabamos cunha discusión un pouco acalorada. Ata se enfadou a sogra con nós por discutir por esas cousas. Desde aquela non se fala nada de fútbol», confiesa.

Quedaron en que «nunca máis» se iba a sacar el tema y tan amigos. «Se estamos vendo as noticias e sae algo dalgún dos equipos xa non dicimos nin mu». Los derbis nunca llegaron a verlos juntos. Miguel siempre se rodea de los peñistas de Merlegos, el colectivo compostelano que preside y que desde sus inicios decidió no ir nunca a Riazor. «Un despazamento aí ao lado convírtese nun de seis horas, tes que estar alí encerrado… Non merece a pena».

Además, son muchos más los casos de amigos de ambos equipos que coinciden estudiando, trabajando o en la vida cotidiana. Estos son algunos ejemplos compartidos con Grada de Río a través de Twitter esta semana de dos estudiantes de Periodismo desde la facultad de Santiago y dos amigos en la sede de la Peña Celtista Alvelo de Ribeira, el Bar Plaza: 

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