A escribir una página histórica sin el Zar

x. r. castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Oscar Vazquez

El Celta busca fluidez en el juego para tomar ventaja en la ida ante un Krasnodar que no llega de tapado

09 mar 2017 . Actualizado a las 18:21 h.

El Celta quiere plantarse por cuarta vez en su historia en los cuartos de final de la Europa League y para conseguirlo esta noche necesita dar el primer paso en el partido de ida ante un Krasnodar que llegó a Vigo sin su goleador Smolov pero convencido de que puede eliminar al cuadro celeste.

Mostovoi y Karpin, a quienes Berizzo no pondría en este Celta según ironizó ante la prensa rusa, estaban en las tres veces anteriores ante Liverpool, Juventus y Stuttgart, pero ahora son otros tiempos. Los vigueses tienen un perfil más combativo, pero están igual de capacitados para seguir escribiendo otra página historia en la competición continental con tinta celeste.

Los vigueses afrontan el primer partido de octavos con la necesidad de invertir la tendencia en casa, en donde no ganan desde la primera jornada en la fase de grupos al Panathinaikós y jugarse de nuevo la vida a domicilio como sucedió en Grecia y Ucrania entraña un alto riesgo. Este dato, añadido a la advertencia del Alavés en la Copa del Rey, invita al Celta a apostar muy fuerte por el primer partido, en donde tiene que fluir el balón en ataque, para desmontar un pétreo sistema defensivo, y al mismo tiempo a tomar precauciones atrás ante un rival de buen pie.

Lo tendrá que hacer, como se esperaba, sin el Tucu Hernández, que no superó las molestias que le tienen parado desde el partido de Gijón. El chileno será la única, aunque importante baja, en un equipo que regresará al 4-3-3, según confirmó el entrenador, después del experimento fallido del Camp Nou. Todo indica que Marcelo, que no jugó el partido completo ante el Barça será el elegido para combinar en el trivote con Radoja y Wass. Entre los tres deben liberar a Iago Aspas para que actúe como verso libre en un frente de ataque en donde tiene cabida Guidetti.

La principal duda viguesa aparece en el perfil izquierdo del ataque, porque ni Bongonda ni Pione Sisto atraviesan su mejor momento. Los dos tienen talento y velocidad, pero no terminan de explotar. Cada uno por diferentes motivos.

En la retaguardia todo apunta al cuartero más clásico con Roncaglia acompañando a Cabral en la posición de central con los dos canteranos como laterales afilados.

Los rusos llegan a Vigo sin su estrella y con otras tres bajas, pero convencidos de que enfrente tienen a un rival asequible al que pueden eliminar para conseguir un histórico pase a cuartos (su tope fueron los dieciseisavos el curso pasado). Su principal argumento es el empate a un gol con el Fenerbahçe en el infierno turco que le sirvió para avanzar. No obstante, a domicilio no han ganado en ninguna de sus tres últimas salidas. Solo lo hicieron en la fase de grupos en la cancha del Salzburgo. Una de las novedades en la formación de Igor Shalimov puede ser el pivote Torbinski, el único con un precedente europeo ante el Celta, con el Spartak de Moscú.

La escenografía previa del duelo continental se completa con la incógnita de la grada. Guidetti y compañía han reclamado un apoyo extra. Hoy toca verificarlo, porque un partido de octavos de Europa League no se vive todos los días. De hecho, en Vigo ha pasado una década viendo a los demás por televisión.