Necesitaba resarcirse. El Celta volvió a Balaídos, el lugar donde hace tan solo tres días veía como su sueño europeo se complicaba y donde una victoria lo cambiaba todo en una plantilla con la moral minada. Y el objetivo se logró. Los celestes saltaron al campo con la meta de controlar muy bien el balón ante un equipo que necesitaba ganar como el comer. Y así comenzó el conjunto de Berizzo, monopolizando el esférico, aunque sin profundidad pero con un espléndido Iago Aspas. El Granada, con defensa de cinco, priorizó la solidez defensiva con la contra como baza sin ningún tipo de éxito. El de Moaña, Bongonda y Pape en el último minuto sentenciaron el partido ante un Granada muy flojo.

El Celta vivió su partido más cómodo en lo que va de temporada. Sin brillo pero el dominio del balón y más efectivo que vistoso, al conjunto celeste le bastó con desplegar su pegada para dominar el juego ante un Granada endeble y errático. Los de Lucas Alcaráz lograron su ocasión más clara en los primeros 20 minutos tras un disparo cruzado de Kravets que se marchó fuera. A partir de ahí, el Celta no especuló y el Granada se desvaneció. A pesar de que a la sala de máquinas del conjunto vigués le costó controlar y distribuir de manera efectiva, el Celta fue ganando metros y fue capaz de organizar un ataque más estático con la frontal más dominada a medida que corría el tiempo.

De nuevo, un soberbio Aspas lideró la contienda, aprovechando una internada desde la banda derecha para poner el centro a Rossi y aprovechar un balón muerto en el área para abrir el marcador. La ventaja pudo ampliarse apenas un minuto después del gol, en un mano a mano de Wass ante Ochoa que despejó el portero mexicano.

El Celta controló y fue muy superior a un Granada que no era capaz de cortar las vías celestes. El acoso al área rojiblanca fue in crescendo a medida que pasaban los minutos con Aspas viviendo uno de sus momentos más dulces como futbolista. Una preciosa combinación del de Moaña con Theo Bongonda sirvió para poner tierra de por medio antes del descanso y para que el belga le venciese la batalla al gol este temporada. El Granada, sin armas para hacer daño, aguantó como pudo ante un Celta superior. 

El estado del césped volvió a ser un handicap en el juego ofensivo del Celta, aunque los de Berizzo no especularon mientras el Granada les concedía el peligro. Más efectivo que vistoso, el Celta arrancó el segundo tiempo en la misma línea en la que los jugadores se fueron al vestuario. Control, posesión y dominio definían al Celta a pesar de que Lucas Alcaraz probó con un conjunto más ofensivo en el segundo tiempo y que solo se vio reflejado en un disparo, de nuevo de Kravets, que defendió Rubén con una buena mano. 

Un error de Cabral en la cesión a Rubén Blanco sirvió para que Kravets recortase distancias a falta de cinco minutos para el final. El conjunto andaluz veía la luz mientras el Celta buscó más. Señé pudo ampliar la ventaja con un disparo que despejó Ochoa. El catalán volvió a aparecer para asistir a Pape en el último minuto. El canterano ejecutó desde el punto de penalti para setenciar el 3-1 un encuentro fácil.

Ficha técnica:

3 - Celta: Rubén Blanco; Roncaglia, Cabral, Fontás, Jonny; Marcelo Díaz, Radoja, Wass (Señé, min.81); Iago Aspas (Pape Cheikh, min.86), Bongonda y Rossi (Guidetti, min.69).

1 - Granada: Ochoa; Foulquier, Veza, Lombán, Saunier, Tabanou (Bueno, min.64); Pereira (Atzili, min.56), Sergi Samper, Uche (Ponze, min.71), Carcela; Kravets.

Goles: 1-0 Iago Aspas, min.22; 2-0 Bongonda, min.38; 2-1 Kravets, min.86; 3-1 Pape Cheikh, min.90

Árbitro: Trujillo Suárez (tinerfeño). Amonestó a Pereira, Sergi Samper, Tabanou por parte del Granada.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la decimotercera jornada de la Liga Santander disputado en el estadio municipal de Balaídos ante unos 17.000 espectadores. 

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El Celta se desquita ante un endeble Granada