El Celta se libera desde los once metros con un triunfo sanador

GRADA DE RÍO

Sin brillantez pero con pragmatismo, el Celta logró el primer triunfo de la temporada (2-1) en un sufrido encuentro ante el Sporting con tantos de Hugo Mallo y Aspas

26 feb 2017 . Actualizado a las 17:14 h.

El Celta encontró en Balaídos un triunfo sanador que le permite tomar oxígeno en la clasificación sumando tres puntos que tardaron demasiado en llegar en este inicio de temporada. Sin brillantez pero con pragmatismo, los goles de Hugo Mallo y Iago Aspas dejaron sin efecto el tanto de Duje Çop para el Sporting.

Llegaba el Celta al encuentro con esa necesidad casi imperiante de tener que sumar tres puntos; pese a ser la quinta jornada, pese a estar en septiembre y pese a las buenas sensaciones de juego que ha dejado desde el inicio de temporada. Ante todo el Celta reclamaba puntos, por encima de buen juego y sensaciones y esa era la premisa ante una situación que como explicaba Berizzo en la previa ponía a prueba a jugadores, técnicos y afición.

Comenzó el Celta mandando, con ímpetu y voluntarioso en unos primeros minutos en los que se hizo con el balón ante un Sporting que se empequeñeció ante la salida de los locales. Al poco del inicio los de Berizzo tuvieron una ocasión muy clara con un cabezazo de Cabral, totalmente solo a la salida de un córner que atajó con seguridad Cuéllar. Los celestes mandaban pero con el paso de los minutos el Sporting complicaba más ese dominio e iba ganando terreno en base a su gran posicionamiento táctico, su despliegue y sacrificio. El conjunto de Abelardo se mostró como un equipo rocoso y muy sacrificado, que incomodó al Celta, desacertado en la fase de construcción de juego.

Aún así los de Berizzo monopolizaban las pocas llegadas que exhibía el partido. Pasado el cuarto de hora Iago Aspas probó un disparo con la zurda buscando la escuadra pero se marchó alto. Unos minutos después sería Bongonda, muy activo en toda la primera parte por la banda derecha, quien probaría el disparo, potente que Cuéllar mandó a córner. El Sporting mostraba un gran despliegue defensivo pero le costó dar señales de vida en ataque. Casi cumplida la media hora fue Víctor Rodríguez quien realizó el primer disparo sportinguista, con una falta que se marchó alta. Poco después, un grave error de Sergi Gómez permitió al propio Víctor Rodríguez fusilar en el área a Sergio, pero su esférico se marchó fuera.

ÓSCAR VÁZQUEZ

En el tramo final del primer tiempo el encuentro entró en una fase de puro centrocampismo, con faltas e interrupciones y sin llegadas, con un Celta que lo intentaba pero sin conseguir estar cómodo ni sentirse dominador del duelo. En la segunda parte el partido decayó en ocasiones de gol, pero no así en intensidad y disputa. El Celta tenía más el balón pero era un dominio infructuoso, ausente de desequilibrio y verticalidad y que se acababa perdiendo en posesiones intrascendentes.

Pione Sisto y Bongonda aparecían con pequeños destellos de velocidad y verticalidad, pero sin acierto en la ejecución lo mismo que un Iago Aspas muy bien controlado por Amorebieta y Babin. Muy incómodo el de Moaña durante todo el partido.

Así, prácticamente de la nada, llegó una arrancada de Pione Sisto por la derecha, apuró hasta línea de fondo y el centro atrás raso acabó encontrando a Hugo Malló que chutó con el alma para batir a Cuéllar y hacer estallar de júbilo a la afición de Balaídos. 

El gol fue una liberación; para jugadores, técnicos y afición. De repente el Celta dejó atrás las ataduras y el fútbol parecía que volvía a brotar. Fue un espejismo. Abelardo movió el banquillo y echó mano de Burgui y Carlos Castro para remover el inerte ataque sportinguista. Y le salió bien la jugada al técnico asturiano. Un absurdo penalti de Roncaglia sobre Duje Çop tras un agarrón clamoroso propició el empate, anotado por el propio delantero croata.