La Voz / Redacción

Le costó al Celta plasmar la diferencia entre un equipo ya oficialmente de calibre europeo y el sufridor Granada, pero los dos goles de Iago Aspas, empeñado en hacer pagar la afrenta de Los Cármenes en el pasado, se encargaron de ello. Los tantos del goleador de Moaña dieron el triunfo (2-1) a un Celta que se descolocó con el marcador a favor, como le viene sucediendo últimamente, pero que tuvo una reacción fulminante tras el empate de Fran Rico. Una acción de calidad, propia de un equipo que jugará Liga Europa y aspira a ser quinto en el torneo local, marcó las distancias entre Granada y Celta, y permitió festejar con la grada la comunión de equipo y afición que lleva al grupo del Toto a viajar los jueves de la próxima temporada.

Había ganas de fiesta en Balaídos para festejar el noveno sello continental en el pasaporte. La grada lució frondosa, el presidente arengó a las masas con un mensaje de agradecimiento horas antes del saque inicial, y Berizzo tiró de ataque con una alineación de clara vocación ofensiva. El Celta era el Celta, por más que la necesidad del Granada y la clasificación amarrada para Europa hiciera menos importante el choque para los vigueses, ahora llevados por la ambición de quedar lo más arriba posible. No sabe afrontar los partidos de otra manera este equipo del Toto, siempre con el pedal de acelerar hundido. Y así salió al campo. No había pasado un minuto y ya tenía un córner a favor. 

Con Aspas orbitando alrededor de Guidetti y con Orellana liberado de la banda y escoltado por sus compatriotas Tucu y Marcelo Díaz, el Celta desató su habitual torbellino de juego, aunque alguno de sus solistas no estuviera todo lo fino que acostumbraba. Pero con Aspas buscando el costado derecho del ataque, el Granada se encontró pronto con problemas porque no tenía cómo achicar el juego entre líneas de los celestes. Guidetti probó a Andrés Fernández después de que Aspas no acabase de enfilar un gran pase del Tucu, y después el sueco presionó con fe a Biraghi, le robó la pelota y la patada se la llevó el rival en vez del cuero. Aspas no perdonó desde el punto de penalti en un gol con mensaje después de sus problemas en Granada hace unos años.

Había llegadas del Celta pero no tantos remates con peligro. La grada vibraba porque el juego empujaba la inercia del partido hacia la meta del Granada, un equipo atosigado por la responsabilidad del descenso y por las líneas adelantada del conjunto vigués. Sólo los balones largos hacia Peñaranda hacían retroceder al Celta. Hubo un susto de Isaac Cuenca a los 6 minutos, en una contra en la que encaró a Mallo y casi sorprende a Rubén en el centro chut. Pero tras el gol de Aspas, el cuadro nazarí mostró sus problemas para encontrar respuestas en estático y lo fió todo a las carreras de sus puntas, sin demasiado éxito.

Cabeceó Lombán al larguero poco antes del descanso una rosca perfecta del talentoso Rochina en una falta lateral. El susto culminó la trayectoria de más a menos del Celta en el juego, cuando la imprecisión del Tucu Hernández y la poca chispa de Orellana y Nolito empezó a restar empuje a la apuesta atacante de Berizzo. Y tras el descanso, la mayor necesidad del Granada fue suficiente para meter en problemas a un Celta de nuevo hipotenso con el marcador a favor. Rochina y Peñaranda amenazaron al poco de la reanudación en las mejores combinaciones del equipo andaluz desde banda izquierda. Y en el 54, el venezolano (partiendo desde fuera de juego) desmontó a Cabral en carrera y chutó para que Rubén salvase mientras El-Arabi mentaba a los muertos del venezolano, solo para empujar un pase que no llegó.

Fue el preludio del 1-1, un tiro mal ejecutado del pontevedrés Fran Rico, resbalándose en la frontal, que desvió lo justo El-Arabi con la espuela. El tanto castigaba la mala puesta en escena del Celta en el segundo acto, pero Berizzo decidió corregir. A Guidetti no le gustó que le cambiaran por Wass, pero el efecto de la entrada del danés fue inmediata. El internacional chutó con mucho peligro y poco después ayudó a enhebrar el juego por la banda derecha. El centro al área del Granada lo tocó de primeras Nolito para Aspas, que definió también sin dejar caer la pelota. La brillante asistencia y la hábil resolución plasmaron la categoría europea del Celta y también recordaron la inquina de Aspas con el Granada. 

El gol del delantero moañés fue demasiado para un Granada que meneó el banquillo pero no le cayó nada limpio. El Celta controló mejor las carreras del rival con el simple hecho de tener más la pelota y darle, si no, la iniciativa a un equipo limitado de recursos. Se permitió el lujo Aspas de ser egoísta en una contra clara con Orellana, pero la victoria estaba en el zurrón para poner la mira en el quinto puesto final. 

Ficha técnica

2 - Celta de Vigo: Rubén Blanco, Hugo Mallo, Cabral, Sergi Gómez, Planas (Jonny, min.82); Tucu Hernández, Marcelo Díaz (Radoja, min.85), min.38; Iago Aspas, Orellana, Nolito; Guidetti (Wass, min.66).

1 - Granada: Andrés; Miguel Lopes, Lombán, Babin, Biragui; Rochina (Rober, min.75), Khrin (Fran Rico, min.63), Doucoure, Cuenca; El Arabi (Barral, min.82) y Peñaranda.

Goles: 1-0, m.14: Iago Aspas, de penalti. 1-1, m.69: El Arabi. 2-1, m.75: Iago Aspas.

Árbitro: Gil Manzano (colegio extremeño). Mostró tarjeta amarilla a Planas e Iago Aspas por parte del Celta, y a Miguel Lopes por el Granada.

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Un Celta sin freno presenta su candidatura al quinto puesto con dos goles de Aspas