Comenzaba la tarde en Balaídos con unos prolegómenos que aventuraban muchas emociones fuertes, primero con un sentido homenaje al piragüista David Cal, quien realizó el saque de honor con la ovación de todos los aficionados atronando en el coliseo celeste. También hubo un momento para un fugaz recordatorio para Luis Enrique y todo su cuerpo técnico, al que el Celta quiso brindar un pequeño homenaje en el videomarcador del estadio, dándole de nuevo la bienvenido al ahora cuerpo técnico azulgrana.

Cuando el colegiado dio inicio al partido las amistades y los recuerdos para el rival se dejaron a un lado, empezaba la batalla. Una batalla que el Barcelona enfilaba con sus mejores soldados en la vanguardia, con su mágico tridente formado por Neymar, Luis Suárez y un Leo Messi cuya presencia fue dudosa durante todo el partido.

Para contrarrestarlos, Berizzo tiró de despliegue físico, excelencia táctica y solidez y el Celta lo bordó en la primera parte. El conjunto celeste supo maniatar desde el primer minuto las mejores individualidades azulgranas. Neymar y Luis Suárez eran incapaces de superar las constantes ayudas que Nolito y Orellana les ofrecían a los dos laterales Hugo Mallo y Jonny, mientras Messi tampoco era capaz de encontrar su sitio entre una maraña de centrocampistas que se afanaban en no dejar recibir ni pensar al argentino.

Ante la intrascendencia de sus máximas estrellas en el choque, el Barcelona recurrió en muchas ocasiones a los balones en largo, fáciles de defender para la zaga celeste. De hecho, fue precisamente el Celta el que tuvo la primera gran ocasión del partido, con un disparo de Larrivey algo escorado dentro del área que desvió con acierto Claudio Bravo.

Pronto respondieron los azulgranas, lo hizo Leo Messi en el único desajuste celeste de la primera parte, el argentino disparó con la zurda, con el interior, desde la frontal del área y se encontró con la magnífica respuesta de Sergio Álvarez. Dicho disparo y otro de Luis Suárez algo escorado que volvía a atrapar el guardameta de Catoira con seguridad, fueron los únicos acercamientos azulgranas del primer tiempo.

El Celta por su parte, a través de una magnífica disposición táctica y de un encomiable despliegue físico era capaz de discutir la posesión de balón al Barça y tenía ciertas llegadas al área de Claudio Bravo, aunque sin constituir gran peligro sobre la meta del chileno.

Ya en la segunda parte el Barça le imprimió una marcha más al partido y empezó a dominar a un Celta que le costó mantener el tremendo esfuerzo físico realizado en la primera parte.

Especialmente con Neymar y Adriano en la banda izquierda y, especialmente, a raíz de la entrada de Xavi Hernández al campo, el Barça hizo dar un paso atrás a los de Berizzo, quien pese a ello mantuvieron la compostura y la solidez ante la calidad excelsa de los azulgranas.

En una gran jugada colectiva del Barça estuvo cerca de llegar el primero de la noche, los de Luis Enrique movieron el balón de derecha a izquierda con una serie de combinaciones en las que participaron hasta siete futbolistas diferentes y que finalizó con un centro raso, preciso de Adriano que Messi remató fuera en boca de gol.

Pese a que Berizzo intentaba mover el banquillo con la entrada de hombres como Radoja o Charles, el cansancio era cada vez más plausible en los celestes, las ayudas cada vez eran menores y el Barça parecía escorar el campo hacia la meta de Sergio Álvarez. Primero Luis Suárez y acto seguido Xavi y Dani Alves con sendos disparos también avisaron de lo que acabaría por llegar.

Cuando se cumplía el minuto 77, una falta lateral lanzada por Xavi Hernández lo cabeceaba a gol Mathieu introduciendo el esférico en la meta tras golpear antes en el larguero. Tras la enorme cantidad de minutos resistiendo ante el líder, el Celta veía como el partido se le escapaba en el tramo final por el balón parado.

El golpe afectó a la moral y confianza de los celestes, que de ahí al final lo intentaron pero le faltaron las fuerzas para inquietar la meta de Bravo. Acababa pues el Celta por ceder ante el líder de la liga, al que le costó sudor y lágrimas superar a un conjunto celeste que parece haber recuperado las señas de identidad que hicieron que a principios de temporada se pudiese soñar con Europa. Balaídos está de enhorabuena, el Celta de Berizzo ha vuelto.

Ficha técnica:

0 - Celta de Vigo: Sergio Álvarez, Hugo Mallo, Cabral, Fontás, Jonny; Krohn-Dehli, Augusto; Orellana, Hernández (Santi Mina, min.82), Nolito; Larrivey (Charles, min.70)

1 - Barcelona: Bravo; Dani Alves, Piqué, Mathieu, Adriano; Busquets, Iniesta (Pedro, min., Rafinha (Xavi, min.56); Messi, Neymar y Luis Suárez (Rakitic, min.85).

Goles: 0-1: m.73, Mathieu.

Árbitro: Vicandi Garrido (colegio catalán). Expulsó al jugador del Celta Orellana (minuto 88) con tarjeta roja directa. Además amonestó a Krohn-Dehli por parte del Celta de Vigo, y a Luis Suárez y Busquets por parte del Barcelona.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigesimonovena jornada de la liga BBVA disputado en el estadio municipal de Balaídos ante 23.749 espectadores, según anunció el club vigués. El piragüista gallego David Cal, quíntuple medallista olímpico, realizó el saque de honor en los prolegómenos del partido. 

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Un cabezazo de Mathieu noquea a un Celta ilusionante