La resurrección de los delanteros

Charles firmó su segundo gol en Liga y Larrivey volvió a marcar tras casi cuatro meses en blanco


vigo / la voz

Fue el derbi soñado para el Celta. Ganar en Riazor y con un 0-2 colmaba las aspiraciones del equipo de Eduardo Berizzo, pero, por si eso fuese poco, la visita al coliseo herculino servía también para que los dos delanteros del equipo vigués se reconciliasen con el gol.

Tras acabar la temporada pasada como segundo máximo artillero del Celta, Charles Dias estaba viviendo este año la otra cara del fútbol. A menudo relegado al papel de suplente, el atacante solo había podido celebrar un gol en Liga, el que marcó en Getafe el 26 de enero y que, para desgracia de los célticos, no estuvo acompañado de puntos. Quizás por todo eso el tanto del brasileño en Riazor tuvo sabor doble. «Ha sido uno de los goles más importantes de mi vida», reconocía tras el partido un Charles emocionado y que había ido a compartir con la afición la felicidad por la victoria. «Marcar en el derbi siempre es importante, aunque lo importante es que el equipo ha ganado», apostillaba a renglón seguido.

El gol de Charles estuvo lleno de significado. Para el equipo, para él, y para uno de sus amigos, al que dedicó el tanto. «Este gol ha sido para un amigo al que le ha fallecido su madre esta semana. Había hablado con él y le había dicho que iba a marcar un gol para él, y así ha sido», confesaba el brasileño con una sonrisa de satisfacción en el rostro. Al fin y al cabo, el gol también le sirve para reivindicarse ante Eduardo Berizzo, que tras tiempo esperándolo, al fin dispone de sus dos delanteros cotizando al alza.

La euforia de Charles era comparable a la que experimentó su compañero de fatigas Joaquín Larrivey. Cuando su tanto, fruto de la porfía, sentenció el partido, el argentino se sacudió casi cuatro meses de fantasmas. Llevaba en blanco desde el uno de noviembre, cuando su gol encumbró al Celta en el Camp Nou, y de paso inauguró una racha de diez jornadas sin conocer la victoria. En Riazor Larrivey se sacó la espina por todo lo alto. Ya había marcado a los coruñeses en Balaídos, y el sábado repitió en medio de la marabunta blanquiazul. «Necesitaba este gol a nivel personal. Lo venía buscando con tranquilidad y esperanza, sabía que iba a llegar porque estaba cerca, y nos sirvió para el 2-0 que tranquilizó al equipo», razonaba a pie de campo el argentino, que vuelve a igualar (8) a Nolito en el pulso por ser el pichichi del Celta.

El factor anímico

Además del valor de los tres puntos, los tantos de Larrivey y Charles suponen un espaldarazo para los dos atacantes. Ambos asumen que como delanteros viven de sus goles, y ambos los echaban en falta. Marcar, y ante el eterno rival, supone un chute de confianza para las dos referencias en punta de las que dispone Berizzo. El técnico argentino ha ido recuperando poco a poco a sus goleadores. Primero lo hizo Orellana, luego Nolito, y ahora son Charles y Larrivey los que han vuelvo a reconciliarse con los tantos.

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