Lucas y un desequilibrio en el centro del campo


Empezó animoso el Dépor, gracias, sobre todo, a un Lucas estelar, que demostró que puede ya estar cuajado para las grandes ocasiones. Pero a partir del minuto 15, cuando ya se desinfló el empuje inicial que siempre otorga la condición de local en este tipo de compromisos, el Celta creció sobre un desajuste del centro del campo del Dépor. Borges y Álex Bergantiños se encontraron muy solos para hacer frente al Krohn-Dehli, Augusto y Radoja, apoyados también en Nolito, que se dejaba caer a la espalda de los dos medios centros blanquiazules. Esta circunstancia fue desconectando a Jose Rodríguez, que se quedó sin marca para presionar ni balón para jugar. La superioridad posicional le otorgó a los vigueses el dominio del derbi. El desajuste, además de hacer sufrir a la medular local, liberaba a los mejores del Celta para tocar una y otra vez. De todos modos, el Dépor nunca le perdió la cara al partido, ni siquiera con los peores contratiempos bajaron los ánimos. Lucas se encargaba de revitalizar continuamente a los coruñeses.

Sin embargo, poco después, el control de los vigueses se materializó con el gol de Charles y eso reafirmó todavía más la apuesta de Berizzo. El Celta se aposentó y al Dépor le tocó trabajar el doble. Tuvo ocasiones para igualar el encuentro, pero se le escaparon por los pelos. A partir de la expulsión de Lopo, la balanza quedó definitivamente desequilibrada y el Celta remató lo que había empezado a trabajar a partir de ese minuto 15.

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Lucas y un desequilibrio en el centro del campo