Sangría en las dos áreas

Una defensa adelantada y un ataque romo dejan al Celta en el alambre

Roberto Lago pugna con Diego Costa por un balón durante el partido de ayer.
Roberto Lago pugna con Diego Costa por un balón durante el partido de ayer.

Vigo / La Voz

En el día clave, el Celta naufragó, y aunque las matemáticas mantienen con vida al equipo de Abel Resino, la meta de la salvación ya se antoja un ejercicio de épica. Y todo, porque los celestes no fueron capaces de frenar a un Atlético que fue superior a lo largo del segundo tiempo. Ni siquiera la esperanza, personificada en Augusto Fernández, fue capaz de reflotar a los célticos, que exhibieron de nuevo un fútbol romo y no supieron conjugar un juego mucho más vertical cuando más lo necesitaban.

El esquema

De arranque, un 4-4-2

Abel repitió la alineación de los buenos resultados. Regresaban Insa y Lago tras su sanción, y los dos salieron de cara. Apostó el técnico por pegar a Krohn-Dehli y Augusto a los mediocentros, dejando para Aspas y Álex las labores de ataque. Los interiores aparecieron más que las dos referencias ofensivas, aunque en la segunda parte el técnico prescindió de Jonny, entregando el carril derecho a un Augusto que puso de su parte. El ataque, con Aspas y primero Bermejo y luego De Lucas, tuvo un día aciago.

Un paso adelante

La defensa vuelve a avanzar

Cuando parecía que Abel Resino por fin comulgaba con el planteamiento más recatado de la defensa, volvió por sus fueros. El Celta salió con una defensa adelantada que resultaba un caramelo para Diego Costa y Falcao. Lo pasaron mal los centrales y sufrieron los laterales.

Evolución

De menos a más, con peros

El Atlético salió mucho más enchufado que el necesitado Celta. Los colchoneros entraban con todo en cada disputa, frente a un cuadro local que comenzó demasiado liviano en la confrontación y que fue creciendo a través del balón. En el segundo tiempo el gol fue una losa y abrió de par en par el camino del triunfo a un Atlético de Madrid que se sintió cómodo e incluso bajó una marcha con el partido controlado y el Celta casi moribundo.

El ataque

Horizontalidad sin pegada

Si algo echo en falta ayer el Celta fue osadía. Ese atrevimiento imprescindible para encarar la portería contraria y que a los célticos se les resistió. El equipo de Abel se arrugó demasiado en cada embestida, quizás por miedo al fracaso unas veces, por no tener claro el último pase o la mejor fórmula para encarar a Courtois, otras. Superada la línea de tres cuartos el equipo frenaba su juego, dando tiempo al Atlético a replegarse y tomar posiciones. A partir de ahí, una historia conocida con final feliz para los de Simeone y nulos réditos para el Celta, que se jugaba la vida.

El referente

Sin noticias de Aspas

Si al miedo a encarar portería se le añade la ausencia de Aspas, la combinación resulta letal. El delantero de Moaña estuvo desaparecido todo el partido e incluso perdió algunos balones que causaron más de un problema al Celta. Sin Aspas, la escasa pegada céltica se minimiza. Y sin gol, no hay salvación.

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