El Celta noquea al Zaragoza en el tiempo añadido y hace soñar a Balaídos

M. P. R. LA VOZ / REDACCIÓN

GRADA DE RÍO

Oscar Vazquez

Un gol de Mario Bermejo en el 92 levanta la moral del equipo celeste de cara a la permanencia

23 abr 2013 . Actualizado a las 09:28 h.

Mario Bermejo, un obrero incansable, doblegó un partido jugado más con el cuchillo que con la cabeza y permite soñar al Celta con la permanencia después de que el Celta tumbase al Zaragoza en el tiempo añadido con un gol del delantero cántabro, que como ya sucediera en la anterior victoria céltica contra el Granada, marcó el tanto decisivo. Vigueses y maños demostraron el por qué de su situacion en la tabla pero el resultado eleva la moral de Balaídos y de un Celta que no ganaba desde febrero, dejando el puesto de colista a un Zaragoza que no tiene remedio.

Álex López evitó un mal trago en el primer tiempo igualando el gol de Sapunaru antes del descanso y quitando las dudas y los miedos de un primer tiempo flojo. El Celta se quedaba por detrás en el marcador por un nuevo error defensivo a balón parado, pero el carácter del ferrolano, la calidad de Oubiña y el empuje físico fue metiendo al Celta en el partido. Empató antes del entretiempo, y en el segundo acogotó a un Zaragoza planísimo y que se quedó sin fuelle en el centro del campo. No hubo claridad salvo algún destello de Krohn Dehli, pero cuando las fuerzas van al límite y es cuestión de ganar metros, Bermejo suele aparecer para dar ese plus que otros no tienen. Encontró en el segundo palo la pelota peleada por Park y empujó, casi llorando, una victoria que puede ser decisiva.

El gol no oculta la pobreza del juego del Celta, que sin embargo necesitaba más los puntos que un buen fútbol. Pero puso más el equipo vigués que un Zaragoza en franca recesión, con más de 4 meses sin ganar a cuestas, incapaz como hiciera en Riazor de gestinar la ventaja en el marcador. Su defensa dio aire al Celta después de 20 minutos de buena presión en el centro del campo. Apoño y Movilla ahogaron a un Celta nervioso con la pelota, incapaz de construir ni de encontrar las bandas de Krohn Dehli y Augusto. Sólo el empuje de Álex López dio algo de aire al Celta en los primeros instantes. Encajó el equipo vigués a balón parado pero tampoco pasó mayores apuros. Varas apenas desvió un chut lejano de Pinter. Pero a la que el Zaragoza titubeó en un par de malas acciones de su cuestionable defensa, el Celta se lanzó oliendo el miedo del rival.

Ayudó mucho el compás de Oubiña, impresionante en un par de primeros toques. A la primera que Augusto pudo desbordar a Abraham, Álex López cabeceó a gol. El Celta creció con el empate y fue mejor hasta el final del primer tiempo y en el arranque del segundo. Al Zaragoza se le acabó la gasolina en la sala de máquinas y para cuando Jiménez retiró a Movilla, perdió la pelota. Apareció Krohn Dehli en sus mejores minutos pero al Celta le faltó remate. Ni siquiera cuando el danés dejó solo a Insa en el mejor pase de la noche pudo comprometer a Roberto, muy inseguro en el juego aéreo pero decisivo minutos antes ante Álex López.

Abel Resino se lanzó con los cambios de López y Jonny por Park y Orellana. Al Zaragoza le quedaba la baza de las faltas colgadas por Apoño, y en una de ellas Varas chocó de manera brutal con Vila y puso a Balaídos con el corazón en un puño. Pero el portero se recuperó y aún tuvo tiempo de intervenir para evitar sustos por alto en el último suspiro del partido, poco después de que Bermejo llevara el delirio a las gradas con un gol para la esperanza.

2. Celta de Vigo: Javi Varas; Jonny (Park, min.77), Vila, Túñez, Roberto Lago; Borja Oubiña, Natxo Insa; Augusto Fernández, Alex López (Orellana, min.59), Krohn Dehli (Quique de Lucas, min.83); Bermejo.

1. Real Zaragoza: Roberto; Sapunaru, Loovens, Paredes, Abraham; Pintér; Rochina, Movilla (Stefan, min.67), Apoño, Montañés (Rodri, min.87); Helder Postiga.

Goles: 0-1. M.25: Sapunaru; 1-1. M.36: Alex López; 2-1. M.90: Bermejo.

Árbitro: Del Cerro Grande (colegio madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Jony, Oubiña, Vila, Natxo Insa y Park por parte del Celta de Vigo, y a Sapunaru, Pintér y Paredes por parte del Real Zaragoza.