El Celta se ahoga en su propio conservadurismo

La expulsión de Cabral fue determinante en la derrota

Roberto Lago pagó el desequilibrio del equipo vigués en su costado izquierdo.
Roberto Lago pagó el desequilibrio del equipo vigués en su costado izquierdo.

vigo /la voz

Vallecas pintaba un escenario feliz para el Celta, pero se volvió negro tras la expulsión de Cabral. El equipo celeste sigue sin puntuar lejos de Balaídos, y la derrota de ayer, con el rival remontando un tempranero 0-2, apunta a dolorosa.

la pizarra

Vila, central, Cabral al mediocentro. El once vigués fue, como mínimo, novedoso. La necesidad ha empujado a Vila a la titularidad y a Cabral a un cambio de rol. Siguiendo con el esquema desplegado en Barcelona, Paco Herrera prescindió de bandas y pegó a sus interiores al pivote. Reconvirtió a Cabral en mediocentro con Augusto y Krohn-Dehli de colaboradores, dejando por delante a Bermejo y a Álex López para servir balones a Aspas e internarse por la adelantada defensa madrileña.

la expulsión

El punto de inflexión. La cara de Cabral reflejaba la desesperación cuando el colegiado, en el minuto 38, decretaba su expulsión al ver la segunda amarilla. Segunda expulsión en tres jornadas. La primera tarjeta había llegado en una entrada, y la segunda, muy rigurosa, fue por una mano. Álvarez Izquierdo se tomó el reglamento a rajatabla con el bando celeste y dejó a los vigueses con diez y casi una hora de partido por delante. Les puso al borde del precipicio, y el resto yalo hizo el banquillo.

la defensa

Sin contundencia ni claridad. El arranque del partido, con el Celta enchufado y el Rayo a su merced, dejó ver a una defensa visitante sobria. Jonathan Vila no parecía echar en falta minutos de rodaje y el equipo no sufría en exceso. Tras el primer gol a favor, sin embargo, esta situación comenzó a cambiar. El Rayo detectó la debilidad de los flancos, con los interiores tendiendo hacia el centro del área, y apostó por el carril derecho para buscar la portería de Javi Varas. El Celta sufría en el lado de Roberto Lago, y en la segunda mitad ese sufrimiento se transformó en agonía.

las decisiones

La línea de cinco acogota al Celta. Herrera quería amarrar el partido, y cayó en la trampa de salir a defender. Acumuló una línea de cinco hombres en la retaguardia para intentar tapar huecos, pero lo que logró fue taponar las ideas. Los árboles no dejaban ver el bosque. El equipo se desangraba en la zona de Lago y Túñez, y amontonar hombres no mejoró la situación. Más bien todo lo contrario. El Celta se descompuso y jugó toda la segunda mitad a intentar achicar balones. A estas alturas ya se sabe que si los vigueses no tienen el balón, sufren, y el de ayer fue el perfecto ejemplo. La apuesta defensiva hipotecó cualquier tentativa de atacar y el resultado fueron dos goles latentes desde el arranque de la segunda mitad. Bustos, que salió por Álex López, hizo su papel, pero sin el ferrolano el Celta perdió balón y solvencia. Las entradas de Bellvís y Toni no resolvieron lo más mínimo.

el penalti

Camino de ser el «pupas». Un jugador expulsado y un penalti en contra aliñaron la derrota celeste en Vallecas. La rigurosidad arbitral se alía en contra de los celestes, que vieron como el penalti pitado a Túñez era en realidad un agarrón de Delibasic al compostelano.

análisis sexta derrota como visitante

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