La exnuera de Isabel Pantoja protagoniza un anuncio en una lona gigante en la que se puede leer: «Un mix con un mal kiko es un mal mix»
16 jun 2026 . Actualizado a las 13:48 h.Se recrudece la guerra entre Kiko Rivera e Irene Rosales. A pesar de la cordialidad de la que presumían tras su separación en agosto del 2025, el paso de los meses solo ha servido para empeorar su relación, que con el último gesto de la andaluza parece haber llegado a un punto de no retorno. Este lunes, coincidiendo con su 35 cumpleaños, ha visto la luz su nueva y sorprendente campaña publicitaria para una conocida marca de frutos secos, Grefusa, protagonizada por una lona tamaño XL con su imagen situada en pleno centro de la capital con un eslogan que supone una demoledora indirecta para su exmarido: «Un mix con un mal Kiko es un mal mix», que orgullosa ha compartido a través de sus redes sociales con un revelador «me he regalado esta lona por mi cumpleaños». Un dardo directo que no ha hecho ninguna gracia al hijo de Isabel Pantoja, que disfrutando de unos días de vacaciones en Palma de Mallorca con su novia Lola García ha respondido arremetiendo sin piedad contra la influencer con un devastador comunicado en el que deja claro que todo lo que tiene actualmente es «gracias a haberte comido un Kiko». «Hoy he visto una campaña que, sinceramente, me parece patética», comenzaba, defendiendo que «antes de que aparezcan los de siempre pidiendo respeto y recordándome quién es, conviene recordar algo muy sencillo: yo también soy el padre de mis hijas y, por lo que veo, el respeto no siempre es recíproco».
«Si esta es la forma que has elegido para seguir generando atención y, de paso, para que a mis hijas no les falte de nada, adelante. Yo, mientras tanto, estoy en Mallorca trabajando para que a ellas no les falte absolutamente de nada», aseguraba antes de lanzar un brutal ataque directo a Irene: «Ahora bien, hay una verdad que ni una campaña, ni cien entrevistas, ni mil titulares van a cambiar. La vida que tienes hoy es gracias a haberte comido un Kiko».
«Y sí, la frase puede molestar, pero no deja de ser una realidad. Mira a tu alrededor. Mira dónde estás hoy y recuerda de dónde venías. Hay un antes y un después que todo el mundo conoce perfectamente solo hay que mirarte. En Google vienen las fotos vayan a verlo. Eso también es por comerte un kiko», afirmaba con contundencia.
Un mensaje que ha acompañado de una imagen suya actuando ayer lunes frente a cientos de personas en la isla balear, y al que ha puesto fin reconociendo que lo que le parece «más gracioso de todo» es que Irene Rosales actúe «como si nada de lo que tienes hubiera tenido nada que ver conmigo». «Pero bueno, algunos seguimos trabajando para construir nuestro presente, mientras otros siguen utilizando su pasado como única herramienta para mantenerse vigentes», sentenciaba.
Unas duras palabras a las que la influencer ha respondido tajante este martes en su reaparición ante las cámaras de Europa Press después de celebrar su 35 cumpleaños en compañía de su familia y de su novio Guillermo que, como ha presumido, «me quiere mucho y muy bien».
«Simplemente es una campaña. Me lo ofrecieron, es trabajo y yo encantada de hacerlo. Además un equipo de diez y nada. Yo he hecho mi trabajo como lo tenía que hacer. Creo que los de la marca han quedado súper contentos y es lo que importa, que salgan muchas campañas y muchos trabajos», expresaba cuando la prensa le ha preguntado por el enfado de Kiko.
Al comentarle que el pinchadiscos ha dicho que tenía que mirar dónde estaba antes de conocerle, y agradecer que la vida que tiene ahora es gracias a haberse comido un Kiko, Irene ha dejado claro que «yo sé lo que he disfrutado y lo que estoy disfrutando con el trabajo y ya está. Me lo han ofrecido, yo he aceptado y no me arrepiento de nada, claro que no». «No he tirado a nadie por los suelos ni he criticado ni he hecho nada... simplemente he puesto mi imagen en una campaña de publicidad y la he aceptado y ya esta», añadía tajante, asegurando que «igual que era mi imagen podría haber sido otra, pero los de márketing han estado muy acertados porque creían que iba a ser mucho más llamativo al tener mi cara. Se toma a mal pero....».
«Llevo una racha que estoy tan acostumbrada a que me tiren por los suelos o que inventen... pero me da igual. Yo sé lo q he disfrutado y cómo se ha portado conmigo el equipo y muy bien. Lo único que me importa en esta vida es la salud, acabo de cumplir 35 años y quiero disfrutar de mi vida y pensar solo en mí, es lo único que me importa la verdad», zanjaba, dejando claro que si vuelve a surgir una campaña similar la hará aunque a Kiko le siente mal «porque estoy abierta a todo el trabajo del mundo».