Emanuele Filiberto de Saboya, el príncipe que decidió reinar en un camión

El nieto del último rey de Italia presume de ser el primer miembro de una casa real europea que vende comida en la calle

Emanuele Filiberto de Saboya, en su «food truck»
Emanuele Filiberto de Saboya, en su «food truck»

Iván Mejía (EFE)

Emanuele Filiberto de Saboya, nieto del último rey italiano, Umberto II, cree que tras poner en Los Ángeles su camión de comida «Prince of Venice» se ha convertido en el primer miembro de una casa real europea que vende alimentos en la calle.

«Estoy seguro que soy el primer príncipe real de Europa que vende comida en un camión», dice un sonriente Saboya dentro de su vehículo, en el que se encuentra una oferta a base de «pasta fresca hecha a mano», cocinada al momento y con el «saborcito» provinciano característico «del norte al sur de Italia», agregó.

Estacionado en la localidad de Playa Vista, en California, el «Prince of Venice» es producto, dijo, de la falta de pasta italiana de calidad entre los famosos «food trucks» que se ven en el centro de Los Ángeles, donde predominan los tacos y otras variantes mexicanas.

«Esas cosas que normalmente comemos en restaurante, quisiera ponerlas en las calles de Los Ángeles», cuenta que un día le dijo a su esposa, la actriz francesa Clotilde Courau, con quien decidió invertir en un camión de alimentos italianos.

Emanuele Filiberto de Saboya, nacido en Suiza, es nieto de Umberto II, quien reinó en Italia hasta 1946, año en que un referendo abolió la monarquía en el país y motivó la marcha al exilio del llamado «último rey de Italia», lo que supuso el fin de una dinastía que reinó desde la unificación del país en 1861.

«Tenemos cuatro reyes», señala este miembro de la casa de los Saboya, quien recuerda que fue un antepasado suyo, el rey Víctor Emanuel II, quien creó la Italia actual en ese año 1861 y a partir del cual su familia reinó hasta la abolición de la monarquía.

El Príncipe de Piamonte y Venecia, además de empresario ha trabajado como «banquero internacional», y dice que desde su niñez «soñaba con Italia», a la que finalmente pudo entrar en 2002 tras una reforma a la Constitución que permitió a los varones de la Casa de los Saboya visitar el país como ciudadanos privados.

Tras conocer Italia, hace 16 años, se propuso entonces promover su país y su cultura, apartado en el que «la comida tiene un papel importante», como señala, y de ahí una de su motivaciones para poner en marcha el camión gastronómico.

Aunque acostumbra cocinar «buena pasta» para sus dos hijas y esposa, la responsabilidad de mantener los aromas originales en el «Prince of Venice» recae en el chef napolitano Generoso Celentano, mientras que las ensaladas son obra de la estadounidense Madeleine Barbour y el hispano Martín Muñoz asiste en despachar las órdenes, entre otras tareas.

Este camión de pasta italiana, con platos como una pasta bucatini con salsa de limón, extiende «un puente cultural», especialmente «para la gente de clase trabajadora, para personas que no pueden pagar grandes y sofisticados restaurantes», explicó Emanuele Filiberto.

Sobre la actualidad política opta por mantenerse al margen y señala que en su futuro inmediato su único objetivo es «reinar» en su camión de pasta.

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