Letizia Ortiz, «reina Felicidad»

En su primer discurso como reina ha agradecido a Cruz Roja sus 150 años de ayuda «a ciegas»

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La reina Letizia pronuncia su primer discurso Agradece la labor de los trece millones de voluntarios de la Cruz Roja

Agencias | La Voz

«Gracias por ayudar a ciegas, pero mirando a los ojos a cualquier ser humano, al que lo necesite, sin fijarse en banderas, en patrias, en la piel, sin preguntar, sin juzgar», ha dicho este viernes la reina Letizia a la Cruz Roja Española en el acto central conmemorativo del 150 aniversario de esta organización. En las primeras palabras que pronuncia como reina en un acto oficial, Letizia Ortiz ha hecho reconocimiento del compromiso «admirable» mantenido durante este tiempo por Cruz Roja «con la defensa de la dignidad de las personas, en todas sus formas y en cualquier lugar de nuestro mundo».

Para la ocasión, Letizia Ortiz ha estrenado una americana blanca de Hugo Boss que ha combinado con pantalón azul marino también de la firma alemana, peep-toes a tono de Magrit de 200 euros y una cartera de mano plateada con piel efecto cocodrilo de Uterqüe valorada en 100, según recoge Vanitatis.

Durante el acto, celebrado en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, han intervenido representantes de esta ONG en diversos lugares del mundo, como Filipinas, cuyo presidente, Richard Gordon, se había referido erróneamente a Letizia Ortiz como «reina Felicidad», en vez de por su nombre. Este detalle no ha pasado desapercibido y ella lo ha convertido en anécdota porque nada más subir al escenario para pronunciar el discurso de clausura ha dado la bienvenida en inglés a los responsables extranjeros de Cruz Roja y, refiriéndose a Gordon, le ha explicado, divertida, que podía llamarle «reina Felicidad», un nombre bonito que le gustaba y que «suena bien».

La celebración de los 150 años de Cruz Roja Española ha servido para que cientos de voluntarios y miembros de esta organización expresaran su cariño a la reina Letizia en uno de sus primeros actos públicos tras la proclamación de Felipe VI. Lo han hecho a través de sus aplausos en el auditorio como en un multitudinario «baño de masas» a la salida del acto, cuando doña Letizia ha dedicado mucho tiempo a estrechar las manos de todos aquellos que querían saludarla y hacerle fotos, hasta rodearla por completo en el vestíbulo del Palacio de Congresos.

«¿Dónde no está la Cruz Roja»

En su discurso de clausura, la reina Letizia ha hecho hincapié en la «gratitud» que toda la sociedad debe a Cruz Roja, a sus 210.000 voluntarios españoles, a su millón largo de socios, sobre todos por ser «la verdadera energía que mueve el mundo: la energía de la solidaridad, la de ser mejor, la de hacer el bien». Y aunque ha reconocido que sería «imposible» citar todos aquellos ámbitos en los que trabaja la Cruz Roja, ha procurado mencionar los más significativos, como la ayuda a los mayores, los servicios de emergencias, la ayuda a la mujer, a los refugiados, a inmigrantes y asilados, reclusos, toxicómanos, entre muchos otros.

«¿Dónde no estáis? Siempre donde se os necesita. Siempre», ha subrayado antes de recordar que la institución recibió en el 2012 el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. «Cruz Roja siempre ha estado ahí y forma parte de nuestras vidas. En Siria o en la Asamblea Local de Burgos para atender a ese anciano con vuestro eficaz sistema de teleasistencia; en un pequeño dispensario de Haití y en el centro de transfusión de la calle Juan Montalvo de Madrid, por ejemplo», ha argumentado. «Prevenís y aliviáis el sufrimiento humano, protegéis la vida y la salud, hacéis respetar la dignidad de las personas, salváis vidas, protegéis los medios de sustento, posibilitáis una vida sana y segura y promovéis la inclusión social y una cultura de no violencia y de paz», ha asegurado Letizia Ortiz.

Como los voluntarios y beneficiarios han sido los grandes protagonistas de la ceremonia, la reina Letizia ha citado por sus nombres a aquellos que hoy estaban en el escenario para representar a este colectivo, y cuyas experiencias se han podido conocer a través de unos vídeos proyectados en la primera parte del acto. Así se ha escuchado a Pepi, que cayó en una depresión tras quedar viuda y ahora ha recuperado la ilusión con Cruz Roja, a Patricia, volcada en ayudar a niños inmigrantes, a Juan, rehabilitado tras pasar por la cárcel y haberse visto atrapado en el mundo de las drogas, a los adolescentes José Ignacio y Nicole, a punto de caer en la exclusión, o a André, un refugiado congoleño que ayuda a quienes sufren la misma experiencia que el pasó hasta que llegó a España. También había una silla vacía, la de una mujer víctima de malos tratos, sin rostro y con el nombre ficticio de María que ha expresado su agradecimiento por el apoyo recibido de Cruz Roja.

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