Jesús Vázquez: «Para tener este cuerpo he tenido que renunciar a todos los placeres»

Ha sido de los primeros en confesar su homosexualidad, el primer hombre en desnudarse en «Interviú», sin embargo no se atreve con la paternidad. «Estoy como Santa Teresa, que vivo sin vivir en mí con este tema», dice el ferrolano


Su vida es sinónimo de éxito, aunque confiesa que también lo ha pasado mal, muy mal. A sus 48 años, Jesús Vázquez se siente igual que hace veinte. El secreto no es uno, sino dos. Su energía positiva, que lo lleva a cuidarse mucho; y Roberto, el amor de su vida.

-Comienzan las batallas en «La Voz», ¿tendrá algún favorito?

-Sí los tengo, pero no los voy a decir hasta que termine, pero a estas alturas tengo tres o cuatro voces muy favoritas. El año pasado cuando acabó lo dije, Rafa estaba en mis favoritos, y también dije algunos que para mí eran favoritos y que no llegaron a la final. Ahora no puedo decir porque los chicos lo ven todo, lo oyen todo, están muy pendientes de lo que decimos y no quiero influír en su ánimo.

-Hace algunos años sacó un disco, ¿se hubiera presentado a «La Voz»?

-Lo dudo mucho porque haría el ridículo. Es verdad que yo hice un disco en 1992, quería probar porque a mí me encanta la música, pero la naturaleza no quiso darme voz, aunque no me quejo de nada. Mi sueño hubiera sido tener una voz portentosa como la de David Bisbal.

-¿Qué «coach» se habría girado?

-Honestamente ninguno, pero quizás Rosario porque busca voces especiales, diferentes, no busca las que tienen más registro o más potencia, sino las que a ella le transmitan algo diferente.

-Y si se hubieran dado la vuelta los cuatro, ¿a cuál elegiría?

-Por afinidad y por trato a Rosario, y por estrategia a David, porque es un crac.

-¿Es de los que mira los datos de audiencia al día siguiente?

-Sí, por desgracia, porque a veces nos quitan el sueño, y no se corresponden con el trabajo y el esfuerzo, pero la audiencia es libre y soberana y nos debemos a ella. A veces te duele tanto trabajo, tanta gente detrás de un producto en el que creemos tanto, que me ha pasado muchas veces, y luego haces otras cosas casi sin pensar, en un periquete y te llevas de calle a la audiencia. Es un poco injusto, pero no queda otra, vivimos del número, y tenemos que dar resultados. En vez de levantarnos y mirar los periódicos, a mirar los datos. Pero al final, lo importante es estar satisfecho con lo que uno hace, que el número acompaña mucho mejor, y eso a día de hoy sí que lo logro.

-Después de más de 20 años en primera línea, ¿alguna vez se le ha pasado por la cabeza dejarlo todo?

- Hasta ahora no, digamos que ahora uno empieza a ver en el horizonte que igual poco a poco hay que bajar el ritmo, dedicar un poco más tiempo a vivir y menos a trabajar, porque estos 10 últimos años han sido muy locos, e igual a partir de los 50 hay que relajarse, pero es que luego los años van pasando y yo me veo igual que hace veinte. El otro día estaba viendo un documental de un personaje muy emblemático en EE.?UU. y decía ?yo me moriré siendo una jovencita de 90 años?, y me encantó, porque es hacia donde voy yo, morirme siendo un jovencito de 90 años.

-A punto de cumplir 50 años no me creo que el único secreto de cómo se conserva se llame Roberto...

-Ahora que ya está cerquita empiezo a asumirlo, igual que asumí los 30 y los 40. Pues no hay mucho más, no hay grandes secretos, hay una parte que va inherente a la naturaleza de cada uno, me puedo comer la cabeza, rallarme, pero siempre tiro hacia delante y siempre salgo a flote, soy como el corcho. Me pueden hundir la vida, las circunstancias, los enemigos, que yo siempre salgo a flote y esto genera una energía que te hace estar bien. Luego tengo a Roberto que es el amor de mi vida, que me hace muy feliz, que me cuida, que me hace todo muy fácil, y además no nos vamos a engañar como las modelos esas que dicen ?yo como de todo?, yo me cuido también. He tenido que renunciar a grandes placeres de mi vida como son los fritos, la bollería industrial, el pan o las patatas.

-En una ocasión dijo que le gustaría presentar un programa de sexo...

-Lo dije en su momento, porque hubo una época en que yo me sentía con la necesidad de abordar el sexo desde otro prisma, lo que pasa es que luego ha venido gente no solo en televisión sino en radio que han hecho formatos muy interesantes en los que se ha desmitificado todos los tabúes del sexo, en los que se han abierto todas las puertas, y hoy en día quizás ya no tenga tanto sentido hacerlo.

-Recientemente ha hecho un cameo en «Aída», antes ya había hecho otras cosas en el mundo de la interpretación, ¿le pica el gusanillo?

-A mis 48 años me he pasado la mitad haciendo televisión, y tengo muy claro que es mi medio, donde he crecido, me he desarrollado y me he hecho un hueco, y donde además me siento bien y es mi vocación, y el resto son cosas divertidas. Salir en Aida, que es una de mis series favoritas, poder tener un deuvedé con el capítulo donde salgo me divierte muchísimo, me hace sentir muy orgulloso, pero no tengo mucha inquietud por empezar una carrera como actor. Ahora, si me llaman para hacer cosas yo me lanzo. Así como en la música es muy difícil que hiciera nada, si me llaman para hacer una película, un cameo y una serie, y es bonito e interesante, pues allá vamos.

-Ha sido de los primeros hombres en reconocer su homosexualidad, el primero en desnudarse en «Interviú», ¿qué será lo siguiente?

-No lo sé porque ninguna de las dos cosas estaba muy planeada. Salí del armario porque sentí que necesitaba hacerlo, porque no podía seguir engañándome a mí mismo, seguir haciendo como que tenía novia, engañarles a ellas, engañarme a mí, a la gente que me tenía cariño, a mi familia, a todo el mundo. Y lo de la portada de Interviú me buscaron a mí y vi una ventana abierta para poder financiar mis causas, yo soy embajador de Naciones Unidas para los refugiados, me ofrecieron una cantidad de dinero muy sustanciosa que yo destiné a mis proyectos en África. Fue un trato estupendo porque hay un montón de niños en la frontera de Kenia con Somalia que están estudiando. Me desnudaría todos los días por una buena causa.

-Cierto, usted un día tuvo claro que se habían acabado las novias falsas, ¿pero cree que hay gente conocida que las sigue teniendo?

-Absolutamente, hemos avanzado mucho en el tema de la homosexualidad, incluso legalmente hasta el máximo que se podía avanzar, pero la realidad sigue habiendo mucho miedo, discriminación, homofobia, y a la mínima cuando rascas sale. Se ha normalizado en mucho sectores, pero en otros muchos no, quedan por salir futbolistas y toreros del armario, y obispos. Yo sueño con que algún día no tenga que explicar por qué soy gay.

«Me produce vértigo la paternidad»

-Hace unos años dijo que veía la paternidad como algo muy lejano, ¿todavía queda en el horizonte?

-La verdad es que es un tema que todavía no he resuelto en mi vida y que me genera muchas dudas interiores, es un terreno en el que no estoy seguro y por eso no he tomado nunca la decisión. Honestamente soy muy feliz con la vida que tengo ahora, veo que ya he cumplido una edad, no sé si será bueno verme de padre de un adolescente cuando tenga 70, pero por otra parte tengo unos cuantos amigos que sí que han dado ese paso que son lo más feliz del mundo y me anima. Estoy como Santa Teresa que vivo sin vivir en mí con este tema. Ahora mismo me produce vértigo, tal y como tengo la vida montada, estoy tan tranquilo que no sé si lanzarme a esa aventura.

-Un gallego como usted que lleva tantos años fuera ¿sigue sintiendo morriña?

-Algo sí siento, pero tampoco tengo esa morriña que me muero. Honestamente yo me siento muy gallego porque por mi sangre corre sangre gallega y porque lo soy, y lo digo muy claro allá por donde voy que soy de Ferrol, pero también es verdad que yo me fui muy jovencito de Galicia con diez añitos y me he pasado casi 38 en Madrid.

-¿Se ve viviendo en Galicia?

-Ahora mismo no. No sé si para retirarme, pero desde luego mientras tenga vida laboral no.

-¿Por qué a Jesús Vázquez no le persigue la prensa del corazón?

-Porque quizá cuando hablo con la prensa generalista lo dejo todo muy clarito e incluso cuando hablo con la prensa del corazón les cuento todo lo que quieren saber de mí. Yo creo que hay dos cosas importantes: una que no comercio con mi vida y que sinceramente mi vida no es muy interesante, llevo 12 años casado y ya lo he contado, no hay rupturas ni ningún otro show.

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