Toño Sanchís, el hombre que catapultó a Belén Esteban

Es un representante de personas y sentimientos, dice. Pero Toño Sanchís, al frente de Lorant, es quien dirige carreras artísticas omnipresentes como las de Belén Esteban, Boris Izaguirre o Kiko Matamoros. Es un hombre con una tele encendida


La Voz

Si hay algo que funciona en este país es esa televisión que circula a medio camino entre la telerrealidad y la casquería sentimental. Y ahí, donde se despedazan biografías, historias y romances, en ese mundo aparentemente sin piedad, hay un cirujano de esos corazones que mueve los hilos de buena parte de sus protagonistas. Es Toño Sanchís, un hombre sorpresa desde el primer instante.

Belén Esteban, Boris Izaguirre, Kiko Matamoros, Gran Hermano 14, Álvaro Muñoz Escassi, Mila Ximénez, Jimmy Jiménez Arnau, Joaquín Torres, Jaime Martínez Bordiú... son solo una muestra de las celebrities y famosos de ocasión que depositan en él su capacidad para hacerse un hueco en esas horas de prime time que luego documenta el papel cuché y en las que el fondo siempre es lo más superficial.

Incluso Jorge Javier Vázquez, la cara más visible de todo este tinglado, aparece en contratación de esta agencia de management y representación que se llama Lorant y que dirige con tino Sanchís, un madrileño de 40 años recién cumplidos y padre de cuatro hijos.

Pero ¿quién es Toño Sanchís? Introducidos en el kilómetro cero de Lorant, en el despacho de dirección, donde amablemente acoge a La Voz, lo primero que se concluye es que todo este paisaje arriba definido no hace justicia a un tipo que tiene una guitarra eléctrica al lado de su mesa, dos televisiones y en la pared varias portadas de revista. Entre ellas, las de la de exconcejala Olvido Hormigos, que había protagonizado un lamentable episodio de imágenes robadas y que pretende convertirse también en fenómeno televisivo. Y su oficina podría ser la de una productora de cine independiente o de una compañía de discos indie. Nada que ver, como se podría esperar, con la imagen artificial de la televisión.

Toño Sanchís es un hombre que a veces no habla por teléfono. Vive casi las 24 horas pegado a su actualidad, a las exclusivas y desmentidos que generan sus personajes.

Pero él dice que no manipula nada. Y casi más lo que él supervisa de manera escrupulosa es la telegenia y la capacidad de comunicar y dar en pantalla.

No tiene favoritos, salvo Belén Esteban, tal vez su catapulta, a la que considera ante todo amiga. La clave, con ella y con el resto, según explica, es que el compromiso personal y profesional sea indiscutible. Él crea las oportunidades y sus personajes deben aprovecharlas. Pero luego lo que pasa en la tele es incontrolable.

Como para decírselo a él, convertido ahora en gurú de la tele rosa, cuando era una de las voces Los Inhumanos. Los de Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000. Ha conseguido cosas aún mucho más difíciles? Y adora Galicia.

-Primero: ¿qué tiene Galicia que tanto le gusta?

-Procuro ir a Galicia siempre que puedo. Al menos una vez al año. Tengo muchos amigos allí y me gusta ir a verlos. A Porto do Son y Portosín. Comparto una frase que dice mi padre: «Los gallegos son más legales que las pesetas». A mí siempre me ha encantado Galicia. Y su gente. Lo mío con Galicia es una cuestión de amistad y disfrute.

-¿Y esa guitarra eléctrica? ¿Artista antes de lo que ahora es su ocupación al frente de Lorant?

-Sí. ¡Cocinero antes que fraile! Antes fui artista. Por eso, el secreto o mi plato principal puede que sea que trato a la gente como a mí me hubiera gustado que me trataran. Esa es la historia de ahora de La Banda del Capitán Canalla, que tenemos muchos conciertos y fuimos los que hicimos la canción de la Eurocopa de A por ellos, el grito de la selección española de fútbol. Y antes, Los Inhumanos. Siempre, desde pequeño, he estado metido en cosas de música. Por cuestiones de la vida, me fui a Valencia y fue cuando empecé con Los Inhumanos. Fueron unos momentos de mi vida muy buenos. La música es para mí una válvula de escape total. Ahí soy solamente yo solo con mi grupo de toda la vida.

-¿Y cómo se produce el cambio a lo que es ahora?

-Fue con el grupo. Fui tomando el papel de relaciones públicas con las compañías, con las teles? Y me fui metiendo en lo que soy ahora, que hacemos de todo. Comunicación, management? Somos solo cuatro en la oficina. La cabeza visible soy yo, pero lo importante es el trabajo en equipo. Y así conseguimos no solo el trabajo de los artistas o comunicadores que representamos, sino que hacemos muchas cosas para empresas importantes.

-¿Cómo se lleva con sus artistas?

-Puede decirse que son amigos míos. La representación es complicada. Porque tratas con gente a la que le tienes que conseguir trabajo. Cuando hay trabajo va todo rodado. Pero yo sé que me tengo que preocupar de los que están esperando para conseguirlo.

-Pero esos personajes que usted lleva, ¿son como parecen? ¿Tan graciosos, tan bordes, tan...?

-Tú puedes dirigir una carrera o trabajar sobre una personalidad que está ahí desde que ha nacido. Puedes aconsejar. Pero si están ahí es gracias a su registro personal.

-Y esos monstruos televisivos con los que usted cuenta, como Boris Izaguirre, Kiko Matamoros? ¿escuchan cuando usted les aconseja o se creen amos de sus intervenciones?

-Claro que sí. Escuchan porque esto es un trabajo como cualquier otro. Cada artista tiene un diseño de carrera. Es como una hoja de ruta.

-¿Pero no se manipula la actualidad de cada uno?

-No se manipula nada. Se les puede aconsejar, pero es su vida. Somos los primeros interlocutores de un artista con la productora. Pero luego están sus vivencias y lo que hacen, sus problemas? Ahí nosotros no somos responsables.

-Usted tiene cuatro hijos. ¿Y la tele siempre encendida?

-Aquí en el trabajo, ya lo ves. Pero para mí, mis cuatro hijos, de 10, 7, 5 y de 2 y medio, son mi vida principal. Mi mujer, mi familia, mis hermanos? Busco tiempo para ellos. Pero en este trabajo estás las 24 horas pendiente, como un cirujano de guardia.

-¿No va a sucumbir a la tentación de ser uno más de los platós? ¿Ha tenido ofertas irresistibles?

-Sí, las he tenido. Y las he rechazado. Me siento muy cómodo en este trabajo y es lo que me gusta. Cuando me llaman los medios para preguntar cosas sobre algún artista, yo cuento lo que corresponde a esa persona. Pero mi punto de vista no le interesa a nadie.

-¿Cómo soluciona las broncas de sus personajes? ¿Les riñe alguna vez?

-Si hay que reñirles, se les riñe. Mejor, se les corrige. Les digo lo que creo que han hecho mal. Lo bueno de esas broncas en directo es que se dicen lo que piensan. Son de verdad. Y luego lo arreglan.

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