Un móvil hace parar un concierto de la Filarmónica de Nueva York

«La de hoy es una perturbación tan atroz que me veo obligado a parar», dijo el director Alan Gilbert a los asistentes.


corresponsal / nueva york

Era la noche del martes en el Lincoln Center. La Filarmónica neoyorquina con su director, Alan Gilbert, al frente ofrecía un sobrecogedor último movimiento de la novena sinfonía de Mahler. 2750 personas escuchaban con un silencio casi sagrado cuando? ¡sonó un móvil! La mayoría identificó el característico timbre de los iPhones. Alan Gilbert incluso hizo un leve gesto de fastidio, pero continuó llevando a su orquesta por las dolorosas notas del maestro austríaco. Pero el móvil no dejaba de sonar y, cuando la música se hacía más leve, seguía oyéndose ¡el móvil dichoso!

Gilbert detuvo el concierto, se volvió hacia el público y dijo: «Señoras y señores, disculpen. Por lo general, cuando ocurre esto, lo ignoramos. Pero la de hoy es una perturbación tan atroz que me veo obligado a parar». A continuación, miró hacia un espectador sentado en la primera fila y le preguntó: «¿Podría usted detener eso? Simplemente apáguelo». El espectador hizo lo que el director le pedía y entonces este volvió a preguntarle: «¿Está seguro de que no volverá a sonar?» El espectador que había provocado el desaguisado contestó solo con un movimiento afirmativo de cabeza. Lo más probable es que la vergüenza no le dejara ni hablar. Algunos otros asistentes gritaban mientras tanto: «¡Échalo!».

Pero una vez conseguido el silencio, Gilbert decidió, entonces sí, continuar con el concierto: «Vamos otra vez a ello». Pocos minutos después, la Filarmónica finalizaba la obra de Mahler y su director recibía un atronador aplauso del público puesto en pie.

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