Los músicos y sus experiencias con los aviones

No solo Hevia y Melendi han protagonizado altercados en algún vuelo; Diego «El Cigala», Doherty, Amy Winehouse o Elvis Crespo también han montado sus particulares numeritos a bordo.

EFE

Hevia no es el primero, y seguro que tampoco será el último. Los músicos deben tener algún tipo de problema con los aviones, porque no son pocos los que, en los últimos años, han montando todo tipo de numeritos a bordo. Después del sonado escándalo de Melendi, del que circulan toda clase de leyendas urbanas y por el cual un Airbus 340 con destino a México, con 180 pasajeros a bordo, tuvo que regresar a Madrid a causa de su mal comportamiento, ahora el gaiteiro Hevia, también asturiano por cierto, ha protagonizado un percance que ha acabado con denuncia por parte del piloto, en un vuelo de la compañía Air Nostrum entre Nápoles y Madrid.

Pero la cosa no queda ahí. Anécdotas hay para rato. En junio de 2004, Ramón Jiménez Salazar, más conocido como Diego El Cigala fue condenado a indemnizar a una azafata con 4.000 euros por amenazar e insultar a la asistente de vuelo después de que esta le indicara que no podía guardarle un traje. En libertad y sin cargos quedó, sin embargo, Peter Buck, guitarrista del grupo REM, tras haber sido acusado de causar numerosos incidentes en una aeronave, como saltar entre los asientos de primera clase e intentar sobornar a la tripulación para conseguir más botellas de vino. En el juicio, donde declararon personalidades como el cantante de su banda, Michael Stipe, o el líder de U2, Bono; Buck negó estar bebido y basó su defensa en que había tomado pastillas para dormir antes del vuelo, que mezcladas con «un poco de vino» le provocaron una reacción «autómata».

El cantante de The Babyshambles, Pete Doherty, polémico por excelencia, también tuvo su minuto de gloria a bordo de un vuelo de British Arways que viajaba de Londres a Ginebra. El británico fue encontrado tumbado en los baños del avión tras inyectarse heroína. Tras permanecer una hora y media retenido en el aeropuerto de Ginebra y pagar una multa, fue liberado y pudo dirigirse a la localidad suiza de Neuchatel, donde, como si nada hubiese pasado, actuó en el festival Festineuch. Compañera incansable de muchas de las juergas de Doherty, la recientemente fallecida Amy Winehouse fue protagonista de las páginas de la prensa inglesa a principios de 2009 por agredir a un pasajero que, según ella, le estaba mirando de manera extraña cuando regresaba de sus vacaciones en el Caribe.

Para violenta, la cantante Alejandra Guzmán, que fue obligada a bajarse de un avión en febrero de 2010, después de obligar a la nave a regresar a Ciudad de México tras la pelea que mantuvo la mexicana con otra viajera que intentaba fotografiarla con un teléfono móvil. «El piloto solicitó de inmediato permiso para dirigir la aeronave de regreso a Ciudad de México y una vez en tierra autoridades de la Dirección General de Aeronáutica Civil detuvieron a la cantante y a la otra mujer», explicó la autoridad portuaria.

Más sorprendente fue el caso del merenguero Elvis Crespo. Aunque siempre lo ha negado, el puertorriqueño fue acusado por una mujer de haberse masturbado en pleno vuelo. El personal de la línea aérea también declaro que lo vio «con sus pantalones bajados y el pene fuera».

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