Los concursantes de un «reality» francés serán considerados trabajadores

EFE

GENTE

El presidente de la cadena que emite el programa reconoce que esta sentencia supondrá un gran cambio en los programas de tele realidad.

08 jun 2009 . Actualizado a las 16:09 h.

Concursar en el programa de tele-realidad L'île de la Tentation (La isla de la tentación) de la cadena francesa TF1 es, según el Tribunal Supremo galo, un trabajo y, por lo tanto, estará regulado por un contrato.

Así se pronunció el máximo órgano judicial francés después de que varios ex participantes del programa de la cadena más vista en Francia pidieran el reconocimiento de los servicios prestados durante la emisión.

El presidente de TF1 Production, Edouard Boccon-Gibod, comentó hoy a Efe que esta decisión representará «un verdadero cambio radical de la producción audiovisual» aunque «no supondrá el fin de la tele-realidad en Francia».

«Si la justicia se ha pronunciado en este sentido, nos adaptaremos y lo aplicaremos no sólo a nuestra programación de tele-realidad sino a todas las emisiones en las que hayan candidatos», apuntó.

Según la sentencia que el Supremo dictó el pasado miércoles, «la existencia de una relación de trabajo no depende ni de la voluntad expresada por la partes ni de la denominación dada en el convenio sino de las condiciones en las que se ejerza la actividad de los trabajadores».

Para el Tribunal, participar en actividades impuestas, expresar reacciones esperadas y estar disponible de manera permanente, en ausencia de comunicación con el exterior, se diferencia de «la mera grabación de la vida cotidiana».

Después de que en 2005 la Magistratura de Trabajo diera la razón a tres concursantes de L'île de la Tentation, al considerar que habían realizado un trabajo por participar en el programa, la relación laboral entre las productoras y los concursantes se materializó en contratos de trabajo de duración determinada (CDD).

En febrero de 2008, el Tribunal de Apelación de París condenó a Glem, productora del programa y propiedad del primer grupo televisivo francés TF1, a indemnizar a los concursantes por considerar que, dadas sus obligaciones, deberían haber participado bajo la cobertura de un contrato laboral.