Queso de Arzúa, hummus o hierbas aromáticas: productos que puedes congelar y no te lo habías planteado

Una nutricionista explica que, al vivir sola, ha agudizado el ingenio congelando productos que, para sorpresa de muchos, salen indemnes de este proceso


María Pérez explicó hace unos días en su cuenta de Instagram que, al vivir sola, tenía que hacer malabares para no tirar comida. En el supermercado no se lo ponen fácil a los hogares unipersonales y, aún conservadores, la mayoría marcas siguen apostando por cantidades y tamaños para estructuras familiares de varios miembros, sin darse cuenta de la tendencia al alza de casas habitadas por una sola persona. Pérez, además de apañada, es nutricionista, así que sabe bien cómo organizarse con la dieta y sacarle el mayor partido a los alimentos. Cuál fue la sorpresa al descubrir que en ese afán por aprovechar hasta límites insospechados la comida (al tronco de un brécol le quitó las paredes de fuera y, el resto, lo cortó en taquitos para hacer un salteado de verduras) congela productos y platos que, la mayoría, no contemplarían conservar en el congelador. Estas son algunas de las elaboraciones que petrifica en el congelador esta experta y que, garantiza, salen totalmente indemnes.

Queso Arzúa-Ulloa

«Si compro un queso entero y sé que no lo voy a comer tan rápido como para que me aguante bien en la nevera, lo corto en porciones, lo envuelvo en papel film y lo guardo en el congelador. Cuando se me acaba el que tengo refrigerado en la nevera, descongelo la siguiente porción en la nevera y listo. Queda perfecto».

Empanada

«Cuando tengo un trozo grande de empanada pero, claro, no quiero comer tres días seguidos lo mismo, la envuelvo también en papel film y la congelo. Después, tras descongelarla, le doy un golpe de calor en el horno o en el microondas para que recupere su textura original».

Castañas

«Antes de que se acabe la temporada, compro castañas, las pelo y las guardo en el congelador. Cuando quiero consumirlas las cuezo directamente congeladas con un poquito de anís y una pizca de sal». 

Pulpo

«No renuncio al pulpo aunque sea imposible comer uno entero de una tacada, así que primero lo cuezo y lo que me sobra, bien sea cortado o las patas enteras, va al congelador. Después dejo que se descongele en la nevera y, entonces sí, es el momento de condimentar con sal, pimentón y aceite de oliva virgen extra». Recuerda la experta, por cierto, que todo es mejor que pase primero por el frigorífico ya que descongelar a temperatura ambiente no es seguro.

Bizcocho y magdalenas

Algunos dulces, ya cocinados, pueden pasar perfectamente por el congelador. Es el caso de un bizcocho o unas magdalenas. Pérez, en el caso del bizcocho, lo corta en porciones individuales, lo envuelve en papel film y las descongela en el microondas o en el horno.

Pan fresco

«Lo corto en rebanadas y congelo el pan entero así cortado. Cuando quiero una tostada meto la tostada congelada directamente en el tostador y apenas se nota la diferencia».

Tortitas de trigo

Vamos, las que se utilizan para hacer fajitas. «Normalmente vienen 6 unidades en cada paquete y una vez que lo abres hay que consumirlas pronto para que no se estropeen. En mi caso, congelo las tortitas que me sobran directamente en el paquete que viene y voy sacando una a una y descongelando en el micro».

Salmón ahumado

Aunque muchos ni se lo habrían planteado, Pérez asegura que, como ocurre con otros pescados, es perfectamente factbile congelar el salmón ahumado loncheado y que quede estupendo si lo descongelamos en la nevera.

Cubitos de hielo de café

Un consejo especialmente útil para los que disfrutan del café con hielo en la época estival o en cualquier otra. «Para tomar el café con hielo y que no se quede tan aguado, en un cubitera haces cubitos de café y congelas. Cuando quieres un café con hielo añades como hielo el café congelado».

Verduras para sofrito

«Siempre tengo troceadas en el congelador cebolla, zanahoria, pimiento y calabacín, lo más pequeñito posible. Todo en crudo y lo congelo en tápers. Luego lo utilizo directamente cuando quiero hacer la base de un sofrito y así lo tengo ya preparado y no tardo nada».

Hummus

Este aperitivo, que está tan de moda, muchas veces vemos como languidece en la nevera tras un tentempié. María Pérez tiene la solución. «Lo paso a un táper antes de congelarlo y lo descongelo en la nevera. En este caso es importante mezclarlo bien cuando deje de ser un bloque de hielo para unificar de nuevo todos los componentes».

Hierbas aromáticas frescas

«Troceo y congelo en un cubitera con aceite de oliva virgen extra para añadir después ese aceite de oliva con sabor directamente a las preparaciones».

Fruta

«En mi caso, principalmente congelo frutos rojos como arándanos, frambuesas y plátano, para añadir después a batidos, a yogur, para hacer helados o incluso para cocinar».

Marisco de saldo: los productos que han bajado de precio por el cierre de la hostelería

L. G. V.

La pandemia, y más concretamente el cierre de bares y restaurantes, provoca llamativas caídas en el precio de la centolla, la nécora o las almejas. ¿Podemos comprar ahora y guardar el marisco para Navidad? Lo contamos

«Debido a la pandemia y a las restricciones en hostelería, este año está siendo muy inusual en lo que a precios se refiere. Por estas fechas entre las cenas de empresa, los encuentros de amigos y las compras navideñas, el marisco y el pescado estarían por las nubes. Pero las circunstancias tan raras han afectado también a los precios en las lonjas». Efectivamente, como explican desde la compañía Peixe Ártabro, las cosas andan revolucionadas. El hecho de que grandes compradores tengan sus bares y restaurantes cerrados en la comunidad gallega ha generado un efecto dominó que provoca que los consumidores puedan hacerse con piezas de altísimo valor económico en esta época del año, a un paso de la navidad.

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