¿Se puede congelar el perejil?, ¿hay que lavar los percebes antes de hervirlos? ¡Mándanos tus dudas!

L. G. V.

TRUCOS

Ana Garcia

Los lectores pueden mandar sus preguntas sobre nutrición, recetas o incluso protocolo en la mesa al buzón gastronomia@lavoz.es; expertos del Centro Superior de Hostelería de Galicia responderán a las consultas

07 ene 2021 . Actualizado a las 13:47 h.

Ya lo decía Descartes: «La duda es el principio de la sabiduría». Aunque poco se sabe de las destrezas culinarias del padre de la filosofía moderna, lo que está claro es que esta frase se aplica a la perfección al momento en el que nos metemos entre fogones. Pese a intentar seguir al dedillo la receta de nuestra abuela, pronto comienzan a surgir inseguridades y preguntas. Lo mismo ocurre a la hora de hacer la compra en el supermercado (¿cuántas veces nos hemos rendido ante el «malo conocido» por falta de información?) o en el momento antes de poner la mesa, cuando se nos atraganta la colocación oportuna de vasos y cubiertos. 

Para solucionar todo tipo de dudas que puedan surgir relacionadas con la gastronomía, expertos del Centro Superior de Hostelería de Galicia (CSHG) colaborarán de manera regular con Sabe Bien. Abordarán temas de nutrición, protocolo, elaboraciones y todas aquellas preguntas que los lectores planteen a través del buzón gastronomia@lavoz.es. Gracias a sus respuestas sencillas y trucos, que podremos aplicar en nuestro día a día en la cocina, los gallegos podrán sentirse cómodos en el fragor del cocinado y en la presentación de sus platos.

Y también antes, ya que una de las dudas que más surge cuando uno se topa con más cantidad de la que desea consumir en el día es qué se puede congelar y qué no. Pasa con frecuencia con las hierbas aromáticas. En este caso, Patricia Beiro, profesora responsable de Nutrición e Higiene Alimentaria del CSHG, explica que «podemos recurrir a la congelación para poder disfrutar de ellas más adelante, pero sus propiedades organolépticas (olor, sabor, textura) se pueden ver afectadas. Quizás es más recomendable secarlas, para ello se hacen pequeños ramilletes, se atan por el tallo y se cuelgan boca abajo en un sitio seco y aireado. Una vez secas, más o menos en 15 días, las guardamos en botes de cristal herméticos para su conservación».