Vuelta a los orígenes: cómo hacer manteca de vaca cocida

Imprescindible en la repostería gallega más tradicional, no siempre es fácil encontrarla. En unos sencillos pasos conseguimos elaborar un producto que le dará identidad a innumerables postres


En Galicia es un alimento imprescindible en repostería. Sin embargo, no es tan sencillo encontrar manteca de vaca en cualquier establecimiento. Por descontado, si estás lejos de la esquina noroeste peninsular. Los postres tradicionales (y también un buen puñado de recetas saladas) gozan de un sabor particular que recuerda, cómo no, a la comida de antaño gracias a este producto tan utilizado por nuestras abuelas, cuando el aceite no era un bien de consumo masivo.

Para hacer manteca de vaca casera recurrimos a Rocío Garrido, autora del blog La cocina de mi abuelo. Para elaborar manteca cocida de vaca, esta experta enumera las claves de su éxito para conseguir que la clásica manteiga roce la perfección:

«Lo importante es conseguir una mantequilla de calidad y ponerla al baño María hasta que se derrita. Una vez tengamos el líquido hay que ir desespumando los sólidos lácteos que quedan en la superficie». En ese momento, indica Garrido, «podemos meter la manteca en un bol de cristal para que se separe el suero del resto de la mantequilla, y las capas queden bien diferenciadas. Observamos que el suero queda en la capa inferior». Antes de que enfríe, es importante a clarificar (retirar la espuma de la parte superior, que son las impurezas de la leche). «Cuando ya esté frío el producto apreciaremos con mayor nitidez la zona, blanquecina; o lo que es lo mismo, el suero de leche, que no nos interesa y que, también, sacaremos. Finalmente nos habremos quedado solo con la capa amarilla, que es la manteca de vaca cocida que buscamos», detalla la profesional.

Para elaborar manteca de vaca cocida hay que tener en cuenta, para hacer cálculos aproximandos, que de 300 gramos de mantequilla obtendremos 200 gramos de manteiga. Además, es importante atender a los siguientes consejos:

  • Hay que estar pendientes al fundir la mantequilla para evitar que se queme
  • Es recomendable utilizar mantequilla sin sal
  • Una vez fría, en un táper o en un bote de cristal aguanta en la nevera varias semanas
  • Podéis reemplazar la mantequilla por manteca en todas las recetas que queráis, aunque para ofreceros algunas ideas podéis tener en cuenta las más típicas realizadas con este producto: roscón, roscón de Caldas, torta de Guitiriz, bica de Trives.

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