Cinco recetas que te reconciliarán con las legumbres

Lentejas, habas y garbanzos han recuperado un papel protagonista en nuestras despensas. Su versatilidad y precio convierten estos productos en imprescindibles


La cocina de batalla vuelve a estar presente en prácticamente todas las casas. A eso de evitar bajar al supermercado más veces de las recomendadas, ahorrar  y mantener los paladares de la familia contentos se le suma, claro, la importancia de llevar a cabo una alimentación saludable. Importantísimo esto último ahora que el gasto energético ha frenado prácticamente en seco. Las legumbres, ese ingrediente humilde pero básico en todas las casas entre mediados y finales del siglo XX, comenzaron a perder fuelle en pro de alimentos más nobles; pero no por ello mejores nutricionalmente. Porque las lentejas, las habas o los garbanzos, «son una magnífica fuente de proteínas de origen vegetal, fibra, minerales y vitaminas. Además, combinadas con verduras representan el plato perfecto para mantener un control del peso por su alto contenido en fibra, que favorece el funcionamiento del organismo, aumenta la sensación de saciedad y reduce la acumulación de grasa», explican desde la Asociación de Legumbristas de España.

Gases y demás dudas

Entre las múltiples dudas que surgen con respecto a estos alimentos hay dos que se repiten frecuentemente. Y que el grueso de la población pasa todo el día en casa. La primera pregunta, habitual en muchas casas, cuando uno llega del súper con decenas de botes y se encuentra uno golpeado es: ¿Puedo consumir su contenido? Según comenta Patricia Beiro, experta en seguridad alimentaria, debemos fijarnos en que estos envases «no estén ni hinchados ni abollados, ya que son indicadores de la presencia de algunas bacterias, por lo tanto una conserva que tenga un golpe es mejor desecharla ya que, por pequeño que sea, pudo haber alterado la correcta conservación del alimento». 

Después está el controvertido tema de los gases, cuestión tabú en muchas familias que, sin embargo, es necesario poner sobre el tapete. Para evitarlos, Beiro recomienda poner las legumbres en remojo la noche anterior a su consumo y lavarlas antes de cocinarlas. «Asustarlas hasta tres veces contribuye también a reducir los gases y, por último, es bueno recordar que existen una serie de especias y hierbas aromáticas que ayudan a digerirlas mejor: el comino, hinojo, laurel  y tomillo son algunas de ellas».

Una vez tenemos claros los conceptos solo queda ponerse manos a la obra. A continuación os dejamos cinco recetas, de distinto nivel, con las que recordar la versatilidad de estos productos.

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