Ensaladas que combaten el frío

Hay vegetales de temporada que en crudo permiten elaboraciones riquísimas y muy saludables porque al no ser cocinados no pierden vitaminas ni minerales


El hombre es un ser de rutinas, y en materia culinaria no iba a ser menos. ¿A cuántos les parecería una locura meterse entre pecho y espalda un plato de callos en pleno agosto? ¿Y cuántos creen que es una excentricidad tomarse un gazpacho en diciembre? El recetario pone sobre el papel que cada producto tiene su elaboración idónea y, en consecuencia, su temporada. Que un polo de callos quizás no sea lo más sugerente. Como tampoco es muy atractiva la idea lanzarse a por unas lentejas en un chiringuito de playa (en caso de que algún hostelero tuviera la peregrina idea de incluir este plato en su carta). Sin embargo, la inercia del día a día nos impide contemplar alternativas que sí funcionan. Es el caso de las ensaladas.

Más allá de la lechuga y el tomate, que hacen de guarniciones prácticamente todo el año, parece que nos resistimos a ponerle este nombre a una cena o a un primer plato bien entrado el otoño. Como explica la nutricionista María Pérez, «igual que las legumbres no debería desaparecer de nuestros menús de verano, las ensaladas no deberían hacerlo en invierno, ya que contienen elementos muy interesantes a nivel nutricional. Los vegetales crudos conservan mejor las propiedades nutricionales en muchos casos, ya que el cocinado de los mismos puede suponer una ligera pérdida de vitaminas y minerales». Además, añade la experta: «Podemos utilizar productos de temporada, que son más baratos y más sostenibles con el medio ambiente».

No hace falta ahora estrujarse los sesos pensando en posibles combinaciones, basta con probar las dos que a continuación propone Pérez para incluir definitivamente las ensaladas en la temporada otoño-invierno. Sus propuestas son «ricas en fibra, agua, vitaminas y minerales; ricos en proteínas de alto valor biológico y también ricos en grasas saludables». Esta nutricionista explica que son recetas que pueden servirse como plato único, como primer plato o como guarnición. «Acompañan perfectamente a una carne o un pescado a la plancha y al horno; un revuelto de verduras o unas legumbres guisadas con vegetales».

 Ensalada de brotes variados con caqui a la plancha, granada, queso feta y pipas de girasol

Ensalada de canónigos, setas y pollo a la plancha con tomates cherry, aguacate y aceitunas negras

Otro mito caído es que las ensaladas son un plato que sirve para salir del paso y poco más. Es lo que demuestra Marco Soriano de Tejada, del blog  La cocina es vida. Con una receta sencillísima y dos productazos convierte una ensalada en un manjar perfecto para una cena formal que, por supuesto, es de lo más apropiada para el otoño. 

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