Mito o realidad: ¿Puede estar rica la comida rápida hecha en casa?

Tres nutricionistas se enfrentan al reto de preparar una pizza, una hamburguesa y un kebab con ingredientes saludables manteniendo el espíritu del «fast food»

En el año 2013, el New York Post tituló  con la frase «el gran plato de la historia de la humanidad» una de sus páginas para referirse a la hamburguesa con queso. No hizo otra cosa el diario norteamericano que exponer la teoría de Kyle Smith, un periodista que alaba las bondades de este plato comúnmente asociado a la comida rápida al explicar del mismo que es el «alimento más barato, más nutritivo y abundante que haya existido nunca jamás». ¿Su razonamiento? Tiene 390 calorías, la mitad de una porción diaria de proteínas, más del 7 % de fibra diaria y el 20 % del calcio diario que necesita un adulto. Y por si fuera poco, se puede obtener en más de 14.000 establecimientos de Estados Unidos por un dólar. En aras de premiar este denostado (a la par que suculento) plato, quiso convencer a sus lectores elaborando una lista de recetas que superan con creces las calorías de una hamburguesa: un batido de vainilla, una ensalada césar, 100 gramos de queso Emmental...

Desde luego, quien no se consuela es porque no quiere. Pero igual que uno puede buscar alternativas más calóricas y procesadas, también existen opciones saludables que nos permiten matar el gusanillo del fast food. Lo único que hay que hacer es echarle un poco de imaginación y meterse entre fogones. Y en este caso, puedes saltarte la primera parte, ya que tres nutricionistas han preparado sus versiones favoritas de hamburguesa, pizza y kebab. Unas recetas que nada tienen que envidiar a los platos que pedimos el domingo por la noche a domicilio. El sabor es inmejorable, sale rentable y tu salud lo agradecerá. Compruébalo tú mismo.

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