Patatas, galletas y aceite: los productos que no imaginabas que los gallegos compran más que el resto de españoles

Yandry Fernández Perdomo / A. G. P.

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ALBERTO LÓPEZ

Los números también evidencian que Galicia se encuentra entre las comunidades con un mayor nivel de gasto en alimentación

16 ago 2022 . Actualizado a las 15:39 h.

Cada persona en España consume un total de 639,13 kilos de alimentos al año, según los últimos datos de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, de 2021. Pero los gallegos consumen 23,18 kg más que la gran mayoría de los españoles. Los gráficos comparativos también evidencian que Galicia se encuentra entre las comunidades con un mayor nivel de gasto en alimentación, con una inversión anual de 1.673 euros en su cesta de la compra

Dentro de los productos más consumidos en la comunidad está el aceite. El consumo per cápita de este líquido dentro de las fronteras españolas se sitúa en los 11,51 litros por persona al año y, entre los diferentes tipos de aceite, el más consumido es el de oliva, con una ingesta media de 4,01 litros. Galicia, con 16.45 litros, supera en casi un cuarto la media ingerida por los nacionales.  

Parece que el terraceo y las patatillas en las tardes surten efecto en la zona. Con una ingesta de 33,27 kilos por individuo al año, los gallegos son los que más consumen patatas en todo el país. Le siguen Asturias y Baleares, con ingestas de 32,73 y 32,13 kilos, respectivamente. Si lo comparamos con la media nacional de 28.89 kg, en la comunidad se consumen 4,38 kg más que la mayoría de las regiones del país. 

También ocupa el primer puesto en el consumo de galletas con 6,83 kilogramos al año, lo que significa 1,68 kg más que el resto del país. Le siguen también Asturias, Cantabria, País Vasco, La Rioja y Canarias. 

Otros productos destacados en la cesta de la compra de los gallegos

El chocolate también cala bastante en la comunidad. Aunque el consumo per cápita más alto corresponde a los habitantes del País Vasco con 4,73 kg al año por habitante, Galicia le sigue con 4,63 kg, un resultado que supera en casi un tercio la media nacional de 3,63 kg. 

Lo mismo sucede con el queso. A pesar de la elevada ingesta de este derivado lácteo por los canarios (11,9 kg), también le siguen los asturianos (9,5 kg), baleares (9,2 kg), murcianos (8,6 kg) y gallegos (8,2 kg) como los mayores consumidores de este producto.

Aunque los navarros (38,85 kg) consumen más pan que cualquier residente en el país, le siguen los asturianos (37,67 kg) y gallegos (36,95), una cifra que supera en casi siete kilogramos más que el promedio nacional (30,07 kg).  

Paula Álvarez

Como exponentes de productos de mar por excelencia, en cuanto al pescado fresco, los gallegos ocupan igualmente la cuarta posición (12,7 kg), solamente superados por los cántabros (15 kg), asturianos (13,9 kg) y los castellano leoneses (12,8 kg) y mantienen un consumo que supera la media nacional de 9,6 kilos por  persona al año.

Sin embargo, las aceitunas (1,92 kg) y las legumbres (2,74 kg)  parecen gustar menos y se constituyen como los dos alimentos que menos se consumen en Galicia con respecto al promedio de los nacionales. 

Otros datos del consumo per cápita de alimentos y bebidas en Galicia en 2021 evidencian que en la comunidad se consumen también 44,51 kilos al año de carne, 102,11 kg de frutas, 9,3 litros de vino y 16 litros de cerveza, cifras bastante ajustadas al consumo promedio de los españoles. 

El otro efecto 2000: así cambió la alimentación de los gallegos en los últimos 20 años

Laura G. del Valle / Laura Placer

Médico de Familia quería ser el espejo en el que se mirasen los siete millones de españoles que cada semana seguían las andanzas de Nacho, Alicia, Chechu y Marcial. Se empezaba a oler el nuevo milenio y Telecinco conseguía dar carpetazo a su imagen rancia, tan bien esculpida como una chica Chin Chín, gracias a ese bombazo blanco y en botella de leche Puleva. A finales de los noventa la familia Martín representaba todo lo que la clase media española debía ser: unida, hipotecada, gritona y globalizada. Y todos estos clichés se lucían sobre una mesa de desayuno que ni el Gran Hotel La Toja. 

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