¿Te dan realmente un cortado cuando pides un cortado?

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La ignorancia y el conformismo campan a sus anchas en este terreno. En un país que se autodenomina cafetero, los americanos llevan «veneno» y con los capuchinos no hay quien se aclare

25 ene 2022 . Actualizado a las 19:34 h.

Cuando en el 2007 el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, contestó en el programa Tengo una pregunta para usted que en la calle el café costaba «unos 80 céntimos», muchos ciudadanos se quedaron a cuadros. Un lustro después de la llegada de la moneda única europea y su temidísimo redondeo, pocos eran los bares (qué lugares) que manejaban estos precios. También eran pocos los que, entonces, lidiaban con conceptos como latte machiatto o café mocca; nada nuevo bajo el sol hoy en día en el grueso de la hostelería. Eso sí, la diferencia es que ahora estas preparaciones de café están en boca de la mayoría gracias, o por culpa, del bum de las cafeteras de cápsulas, de las idílicas postales de Pinterest e Instagram y, en definitiva, de la definitivísima globalización.

Sin embargo, hay tipos de café clásicos de las barras de bar españolas que, aunque llevamos toda la vida consumiéndolos, en la actualidad sigue siendo un misterio saber qué vamos a ver posado sobre la mesa. El cortado es un ejemplo típico (y a veces hiriente) para sus fieles. La cantidad de bebida, la proporción de leche, la temperatura... todo en este café es un misterio y, en ocasiones, un timo: ¿cómo puede costar 1,20 euros un chupito de cafeína? Para casos irritantes tenemos también el café americano o el capucchino, como explica a continuación Miguel Méndez, especialista en café del restaurante con estrella Michelin A Tafona (Santiago). 

La razón por la que, según este experto, pedirte un café en España, y también en Galicia, es comparable a comerse un Kinder Sorpresa es que no hay cultura del café ni interés por saber lo que uno se mete en el cuerpo a media mañana. Sin entrar a valorar la calidad del producto que se ofrece al cliente, nos ayuda a entender en qué consisten los tipos de café habituales que pedimos en nuestros bares de confianza y lo muy alejados que están, en ciertos casos, de lo que llega a nuestras manos. Empezamos: