Contra el calor, cocido

Sofía Bancoff, L. G. V.

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Santi M. Amil

Ni las altas temperaturas hacen que manjares propios del invierno gallego dejen de consumirse estos meses. Si eres de los que quiere disfrutar de una buena cachucha en cualquier momento, sigue leyendo

30 ago 2021 . Actualizado a las 10:03 h.

Con los termómetros superando los 25 grados en varios puntos de Galicia esta semana, son muchos los que intentan esquivar al mercurio con un refresco en una terraza. Pero como para gustos, colores, hay quien se atreve a ponerle coto a los clichés comiendo platos a los que la mayoría solo se lanzaría en invierno. Y es que si nos los sirven, ¿por qué no?

O Lar da sabela. Praza Eironciño dos Cabaleiros, Ourense.

Nuestro estómago no entiende de estaciones en O Lar da Sabela, lugar en el que podemos disfrutar de un buen plato de cocido cuando nos apetezca porque, como cuenta Javier Gómez, es su especialidad. «Por eso lo tenemos todo el año», sentencia. Todo el mundo acude a este restaurante ourensano. «La gente que ya nos conoce viene porque sabe que tenemos cocido, y los que no nos conocían, cuando se enteran de que lo tenemos, vienen», afirma el propietario. Y es que por tan solo 13 euros por persona podemos degustar esta sinfonía de sabores, palabras exactas con las que Álvaro Cunqueiro definió el cocido gallego. Si nuestro cuerpo no está al 100% para un plato tan contundente, en el restaurante de Javier podemos disfrutar de este gran manjar en formato para picar o, como él llama, «combinadito».

Casa Bibiana. Vinxeira Grande, 18, Culleredo. 

Los fogones de Casa Bibiana a pleno rendimiento
Los fogones de Casa Bibiana a pleno rendimiento Bea Franco

Cómo negarlo, en Galicia somos buenos comedores, y la gente que nos visita lo hace por eso, porque sabe que aquí encontrará una gastronomía sin igual, vengan cuando vengan. Porque otro lugar donde las altas temperaturas no condicionan la comida que se sirve es en Casa Bibiana. Mari Cruz, hija de Bibiana, fundadora del mítico restaurante de Culleredo, cuenta que cocinan «todo el año, sin encargo» cocido y callos y que los que acuden sin pensar el los grados que marque el termómetro, a meterse entre pecho y espalda un buen plato de este restaurante coruñés, son los clientes fieles de todos los días.