Locales gallegos donde comer estas vacaciones

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El Imperial (Vigo)
El Imperial (Vigo)

La época estival es un buen momento para acercarse a los bares sin tener que rascarse el bolsillo. Galicia cuenta con una amplia variedad de bares que ofrecen tapas de cortesía con las que salir más que saciados

11 ago 2021 . Actualizado a las 23:58 h.

La gastronomía gallega parece vivir, a veces, pidiendo perdón y permiso a los paladares de las altas esferas de la cocina. Empeñados en poner en valor el producto de la zona sin florituras cuando imperaban los platos maquillados como puertas, y luciendo precios modestos como ajenos a un bum turístico que culminó con los más de cinco millones de visitantes que llegaron a Galicia en el 2019.

El nirvana culinario que alcanzan propios y ajenos al darse una vuelta por la compostelana rúa do Franco o por la rúa dos Fornos, en Ourense, es aún más gratificante si además uno entra en esos bares y restaurantes que ofrecen tapas de cortesía, una constante en la esquina noroeste peninsular. Ahora bien, como de todo hay en la viña del señor, separamos el grano de la paja y recorremos esos locales que por abundancia, originalidad o generosidad a borbotones, ofrecen a sus clientes algo muy parecido a un pedazo de cielo. Que se lo digan a aquellos despistados que visitan el Restaurante Louzao, en Viveiro, que con un vino se pueden meter entre pecho y espalda una nada desdeñable tapa de percebes o nécoras.

Restaurante Louzao (Viveiro)
Restaurante Louzao (Viveiro) PEPA LOSADA

Aunque el caso del local mariñano tiende a ser excepcional, a lo largo y ancho de Galicia hay opciones para degustar gratis productos de la tierra tan valorados como el pulpo. En Ourense, en la churrasquería Peregrinus con la caña te ofrecen una tapa, precisamente, de pulpo. El atrevimiento es sello de la casa, pues lejos de inclinarse por invitar a la manida croqueta y empanadilla, la degustación según el día pasa por una tapa de oreja o cachucha. El cefalópodo rey en Galicia también se encuentra en forma de pincho en el Bodegón de Xulio, en Santiago; inigualable acompañado con unos cachelos. Sin salir de esta ciudad, donde muchos universitarios subsisten los días de farra gracias a las tapas por la cara, hay que hacer parada en O Piorno. La abudancia y la variedad son los atractivos primencipales para aquellos que gustan de salir cenados de un bar casi sin enterarse. Imposible dejar de mencionar A Moa, donde casi llama más la atención que la delicadeza de sus platos la olla con callos que el propio cliente podía servirse cuando las barras nos hacían felices.