¿Es mejor la sal marina que la refinada? ¿Es bueno tomarla en pequeñas dosis?

La mayor parte de la población mundial consume el doble de sal que lo recomendado. «La mayoría de la gente no sabe cuánto sodio consume ni el riesgo que ello supone», dice el dirigente de la OMS, entidad que ha aprovechado para desmentir bulos y rumores que planean sobre este alimento


En materia de alimentación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) es ese profesor que no deja de reprender a sus alumnos. Cada cierto tiempo, la entidad que dirige Tedros Adhanom recuerda que seguimos alimentándonos mal, ahora que la mayoría tenemos, o precisamente por eso, la posibilidad de llevar una dieta variada y saludable. La última advertencia que ha lanzado este organismo habla del riesgo que supone seguir abusando de la sal, una conducta que de manera generalizada sigue la mayor parte de la población mundial, que diariamente toma el doble de lo que podría considerarse aceptable. Según la OMS basta con 5 gramos al día (algo menos de una cucharilla de te), pero esto no significa que tengamos que empezar a repartir esta cantidad en las comidas que realizamos cada jornada, ya que una de las fuentes principales de sodio se encuentran en patatas fritas, queso, salsas o galletas. ¿Y qué? Pues la OMS recuerda que el alto consumo de sal aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas causantes de tres millones de muertes anuales en el planeta, por lo que la reducción del sodio es una forma sencilla de mejorar la dieta y a la vez salvar vidas. «La mayoría de la gente no sabe cuánto sodio consume ni el riesgo que ello supone. Necesitamos que los países establezcan políticas para reducir el uso de sal e informen a la sociedad para que tomen correctas decisiones a la hora de alimentarse».

Mientras los gobiernos se ponen las pilas de la mano de una industria alimentaria a la que le cuesta dar el brazo a torcer, este organismo aclara ciertas ideas erróneas que sobrevuelan de manera generalizada respecto al consumo de sal. Así, recuerda que lo más importante para reducir el consumo de esta sustancia es evitar los alimentos ultraprocesados. Tumba también el mito que dice que se necesita más sal en la dieta esos días que hace calor y humedad. «El sudor contiene poca sal y por lo tanto no es necesario agregar más incluso en los días cálidos y húmedos. Sin embargo, es importante beber mucha agua», mantienen.

Otra confusión habitual es creer que la sal marina es mejor que la refinada porque es natural. Sin embargo, desde la OMS aseguran que es indiferente el origen de la sal porque es el sodio el causante de los problemas de salud. Del mismo modo, desmienten eso de que los alimentos sin sal no tienen sabor. De hecho, ocurre un poco lo mismo que con la bollería o la comida basura, que cuando se deja se empiezan a disfrutar de los matices de los alimentos naturales cuando, hasta ese momento, parecía imposible. «Las papilas gustativas se van habituando a la disminución de la sal, y es probable que uno acabe por apreciar los alimentos y encontrarles más sabor».

Asimismo, tampoco es verdad que solo las personas mayores deban preocuparse por la cantidad de sal que consumen, pues el hecho de tomar demasiada sal aumenta la tensión arterial a cualquier edad. Y esto la OMS lo hila, directamente, con quienes se amparan en que reducir la ingesta de sal es nocivo. Vuelven sobre la misma idea de los ultraprocesados. Es tan complicado reducir de verdad el consumo de sal, precisamente por las ingentes cantidades que acumulan la mayoría de productos del supermercado, que nadie debería preocuparse por esto.

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