A Coruña, epicentro de la comida callejera con sello Michelin

El restaurante Bocanegra celebró su quinto aniversario por todo lo alto con 10 estrellas Michelin y 20 soles Repsol que, bajo el abrigo de Pablo Pizarro, dieron de cenar con sus mejores tapas a los herculinos más «foodies»

Javi Estévez (La Tasquería), fiel a su estilo, dio a los comensales un brioche de carrillera de ternera
Javi Estévez (La Tasquería), fiel a su estilo, dio a los comensales un brioche de carrillera de ternera

Volvió a hacerlo. Pablo Pizarro consiguió un año más que el aniversario del restaurante del que es jefe de cocina, Bocanegra, se convirtiese en un evento imprescindible en la agenda de los «foodies» herculinos. Y eso que el precio que había pagar para tener acceso a las quince tapas del evento no ponía la tarea fácil: 65 euros (5 donados a la lucha contra el cáncer) que dieron la noche del martes acceso a los más rápidos en hacerse con las entradas a platos de Pepe Solla (Casa Solla), Javi Estévez (La Tasquería), Begoña Rodrigo (La Salita), Ariel Medizábal (Confitería Doriel), Marcos Morán (Casa Gerardo) o Iria Espinosa (Árbore da Veira). Pese al importe los talonarios que permitían el deleite culinario se agotaron en 21 minutos, y por lo que se pudo ver en Riego de Agua es comprensible.

La gastronomía es la nueva música; el nuevo cine. Y Pepe Solla el Mick Jagger gallego. Mientras preparaba su merluza de Celeiro en caldeirada verde picosa, una de las tapas que más gustó a los asistentes al V cumpleaños de Bocanegra, no dejaba de animar la fiesta. Que, por cierto, continuó después en Le Tavernier. A escasos metros del chef de Casa Solla, el mexicano Roberto Ruiz, del tan de moda en Madrid Punto MX, alertaba a los comensales del punto picante de sus tostadas de salpicón de res; aunque después resultó que la quemazón aún era más intensa en la tapa de Laura López, del restaurante KultO (Madrid): unas manitas de cerdo con calamares y curry rojo solo aptas para los más atrevidos. Y los asistentes al evento pedían rock and roll a gritos.

Pese a eso, y al empacho propio de tener que enfrentarse a quince tapas antes de dormir, una de las principales colas las formaron Jesús Segura (Trivio) y Miguel Ángel de la Cruz (La Botica de Matapozuelos), con dos de las tapas más suaves, aunque cargadas de sabor. El primero se atrevió con unos callos vegetales que convencieron hasta a los más carnívoros; el segundo apostó por unamozarella de leche de oveja al pesto. Perfecto antes de lanzarse a platos como la coca de pandeta ibérica y bivalvos de Begoña Rodrigo (La Salita) o al guiso de ternera de Beatriz Sotelo (Illas Gabeiras).

Estos son los restaurantes de los Michelin españoles en el mundo

LAURA G. DEL VALLE

Los primeros espadas de la gastronomía española no se conforman con alcanzar la gloria en casa; muchos de ellos tienen restaurantes en Bogotá, Tokio, Berlín o Cancún; pero es Londres la ciudad que tiene un sabor ibérico más acentuado gracias a Dabiz Muñoz, Nacho Manzano o Juan Mari Arzak

Lo hacen con frecuencia: explorar nuevos horizontes a través de sus platos. Arriesgar y triunfar suelen ser dos palabras que, en el caso de los chefs con estrella Michelin, van unidas. Por eso no sorprende que, tipo Willy Fog, los números uno de la gastronomía española hayan hecho las maletas para emprender un viaje que agradecen los más selectos paladares del planeta.

La apertura de réplicas de los mejores restaurantes del país en diversos puntos del mundo -aunque Londres se lleva la palma como la ciudad reclamo por excelencia de estos cocineros- pone aún más en boca de todos el buen hacer de Martín Berasategui, Paco Roncero o Lucía Freitas; la única gallega con presea que luce impronta fuera de nuestras fronteras, y ni más ni menos que en Nueva York. Pero se cuece sabor ibérico también en Lisboa, Tokio, Cancún o Bruselas.

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