Las tendencias gastronómicas del año... que llegaron para quedarse

El kéfir, la sidra o la dieta flexiteriana han cogido alas en el 2018 para convertirse en productos y tendencias «mainstream» que, parece, se asentarán definitivamente en el año que está a punto de entrar


En estos tiempos de inmediatez que corren, los amantes de la comida lo tienen complicado para conseguir estar al día en tendencias gastronómicas. A diario los restaurantes más demandados modifican sus cartas para incorporar nuevos platos e ingredientes que se cuelan en tu mesa y desaparecen sin apenas saber qué es lo que te has llevado a la boca. Lo mismo ocurre con la cantidad de nuevos hábitos de alimentación, todos con su correspondiente etiqueta, que proliferan como si de auténticas tribus urbanas se tratase. El dime qué comes y te diré quién eres es un mensaje que cala cada vez más hondo en las nuevas generaciones, y el 2018 ha dado cuenta de que la alimentación es, en la sociedad capitalista, más una forma de vida que una garantía, precisamente, de estar vivos

Sea como fuere, lo cierto es que pese a que la mayoría de tendencias y platos que causan fervor no resisten más de dos posts de Instagram sin parecer caducos, hay corrientes y alimentos que seguirán estando en boga el próximo año. Si no los conoces, aún estás a tiempo de resarcirte.

Kéfir: el yogur «millennial»

Se trata de una bebida fermentada de aspecto muy parecido al yogur que, más allá de frivolidades varias, es una opción muy recomendable para personas intolerantes a la lactosa. De origen eslavo, ya estuvo de moda en los 70 entre la comunidad hippie, pero este ha sido el año en el que se han popularizado, realmente, sus beneficios (su consumo ha aumentado un 16 % respecto al año anterior según la empresa de estudios de mercado IRI). Igual que el yogur, se trata de un alimento de efecto probiótico; es decir, influye positivamente sobre la macrobiota intestinal. Su consumo se recomienda en buena medida para restablecer la flora intestinal después de haber consumido medicamentos.

Aquafaba: adiós a la clara de huevo

A algunos puede parecerles un horror, pero a muchos les ha resultado tremendamente útil descubrir que el aquafaba, nombre que (spoiler) surge de la unión de las palabras agua y alubia en latín, es un sustituto de la clara de huevo perfecto para utilizar en repostería. Sí. El líquido de las legumbres que tiras con desdén una vez terminas el bote de garbanzos puede hacerte la vida algo más fácil si eres vegano o alérgico al huevo. Aunque la palabra se registró en el 2015, no fue hasta este año que comenzaron a surgir miles de recetas en Internet utilizando este, a priori, deshecho. Prueba a hacer una mousse de chocolate con aquafaba y descubre que la clara de huevo puede, perfectamente, pasar a mejor vida.

Kilómetro cero

No es otra cosa que el consumo de productos locales. Así de sencillo y, a la vez, así de complicado. Cada vez más establecimientos de reciente apertura apuestan por la venta de verduras, hortalizas o carnes de proximidad, en aras de reducir costes, colaborar con productores locales y, de paso, ser más sostenibles. Además de las tiendas, también los restaurantes comienzan a sumarse a esta tendencia. En Galicia ya son cinco los locales reconocidos con la distinción Kilómetro 0 Slow Food. En algunos de estos establecimientos, como Nave de Vidán (Santiago), su carta incluye productos en riesgo de desaparecer como el tomate negro de Santiago.

Sidra, la nueva cerveza

 Empezaba a despuntar, pero hasta que una multinacional holandesa sacó su propia versión, la sidra no se convirtió realmente en producto mainstream (fuera, al menos, de tierras asturianas). El 2018 ha sido el año en el que en las fiestas las latas de sidra también tuvieron el honor de ser ceniceros y, también, el año en el que la fresa, la pera y la mora le hicieron la competencia a la manzana en las versiones más instagrameables de esta bebida espumosa. En el 2019 pisará fuerte y captará definitivamente a aquellos que no son demasiado amigos del lúpulo y que se hacen los remolones con el vino. Al tiempo.

Flexiterianismo: vegetarianos (a veces)

 Preocupados por su alimentación pero sin querer cerrarse ninguna puerta, la dieta flexiteriana apuesta por una cocina vegetariana con concesiones. Tildada por algunos de un «quiero y no puedo», es apoyada por otros tantos, que dicen que esta dieta refleja el ideal de dieta saludable porque que no excluye de la rutina la carne ni el pescado, aunque lo limita a un consumo muy reducido. Con el bum del vegetarianismo y veganismo, y la cantidad de restaurantes y establecimientos destinados exclusivamente a este público, son muchos los que ya no ven estas opciones como un enemigo sino como una conquista. Aunque se haya estipulado una relación abierta.

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