¿Quién controla lo que como en las fiestas gastronómicas de mi pueblo?

Chicote muestra que no hay inspecciones porque los concellos no tienen capacidad y la Xunta dice que carece de potestad


redacción / la voz

El chef Alberto Chicote, convertido ahora en periodista de investigación sanitaria, ha vuelto a desatar la polémica en Galicia. Esta vez ha abierto la caja de Pandora con un tema espinoso: la comida que se ofrece en los puestos que pueblan las miles de fiestas populares que se organizan en Galicia. En el programa ¿Te lo vas a comer?, emitido el miércoles en La Sexta, uno de los lugares en los que puso la picota fue el Desembarco Vikingo de Catoira, donde observó como en día de calor intenso en un puesto de repostería los bollos elaborados con merengue, nata montada o la tarta de queso estaban conservados «sin una mínima refrigeración».

Menos crítico fue con los puestos del pulpo, un producto que al venir congelado y cocerse al momento, queda expuesto poco tiempo al efecto del calor. Pero no pudo decir lo mismo de otro establecimiento ambulante de bocadillos, donde vio cómo la cinta de lomo estaba envasada en paquetes que estaban hinchados. Un percance que el responsable del puesto justificó alegando que es producto del calor y no puede luchar contra eso.

Durante el programa lanza una pregunta al alcalde de esta localidad pontevedresa, Alberto García: ¿Quién tiene que realizar la inspección sanitaria de los más de 20 puestos que surten de comida a las cerca de 40.000 personas que se juntan en esta cita veraniega? La respuesta puede valer para el resto de concentraciones festivas que hay en la comunidad. Desde el Carneiro ao Espeto a la Feria Medieval de A Coruña, pasando por el San Froilán o la Festa do Polbo de O Carballiño.

Y parece que la respuesta que da el veterinario especialista en seguridad alimentaria Antonio Fontenla, quien acompaña al cocinero durante su paseo por Catoira, es la correcta. Lo confirman fuentes encargadas de la inspección sanitaria de la Xunta: «La potestad de controlar es de los concellos que, en caso de no poder desarrollar esa labor por falta de personal sanitario, pueden delegarlo en la Xunta. Pero para ello han de solicitarlo por escrito porque, de lo contrario, el Gobierno autonómico no podría actuar en algo que no le compete». Lo paradójico es que pueden darse casos tan curiosos como que, por ejemplo, inspeccionar los productos de un puesto fijo de una plaza de abastos corresponde a la Xunta, pero los productos que trae un vendedor ambulante que se pone a la entrada del mercado es del concello.

Lo que dice la norma

Desde la Consellería de Sanidade remiten a lo que pone el real decreto 199/2010 en su capítulo III: «Os concellos que autoricen a venda ambulante ou non sedentaria dentro do seu propio termo municipal deberán vixiar e garantir o debido cumprimento polos titulares das autorizacións do preceptuado neste real decreto e noutras normas que resulten de aplicación».

La cuestión es que, ante este escenario, como dice el dicho popular parece que «uns polos outros, a casa sen varrer». Pero el hecho de que la inspección no actúe en la práctica, como reflejaba el programa de Chicote, no exime al que comercializa alimentos de la responsabilidad en el caso de que algún producto esté estropeado y provoque un daño alimentario. «La responsabilidad de vender algo no apto para el consumo es del que comercializa el producto», añaden esas mismas fuentes de inspección.

Más allá de quién tiene la competencia para inspeccionar, según marca la ley, desde la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) apuntan que «máis que quen é o titular da competencia, o importante que hai que ter en conta é que os concellos pequenos non a poden levar a cabo». Porque, como añaden, «hai inspectores, pero son da Xunta, os concellos non teñen e menos os pequenos». Galicia tiene 201 ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes, pero incluso en los más grandes como Santiago «no hay personal dedicado a la inspección de Sanidad», destacan fuentes de inspección.

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El cocinero comprueba en la romería vikinga de Catoira, en un día de intenso calor, cómo algunos de los productos no se conservan en condiciones adecuadas. Se va de la fiesta sin tener claro a quién corresponde el control sanitario, si a la Xunta o al concello. Constata, eso sí, que por allí no ha pasado ningún inspector

Tan solo una semana después de que Alberto Chicote pusiese en evidencia -a raíz de las denuncias de pacientes y familiares de enfermos- el servicio de comidas del hospital de Barbanza, el cocinero metido a periodista de investigación recupera, en un nuevo programa de ¿Te lo vas a comer? (La Sexta), otro de los reportajes grabados el pasado verano en Galicia, en este caso, en la romería vikinga de Catoira, celebrada a más de 30 grados de calor. En este programa el chef busca testar cómo son las condiciones de seguridad alimentaria en varias fiestas populares españolas. En el caso gallego, las conclusiones, no son demasiado positivas.

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