¿Qué lleva el «menú del peregrino»?

CRÍTICAS GASTRONÓMICAS

ALBERTO LOPEZ

El restaurante O Descanso, en Sarria, acoge a diario a decenas de caminantes que cargan fuerzas para encarar los últimos kilómetros a Santiago. Su menú de 10 euros da cuenta de que calidad y cantidad no están reñidas con un precio asequible

29 jul 2021 . Actualizado a las 12:21 h.

Cualquier día de julio, más con la impronta xacobea, este restaurante trabajaría a pleno rendimiento de una a cuatro de la tarde, sirviendo menús de 10 euros a esos visitantes que cogieron el Camino francés y empiezan a oler el empedrado de Compostela. Pero las restricciones no dejan de poner en jaque al concello de Sarria, punto caliente de peregrinos. Aún con todo, el propietario de O Descanso, Carlos Fontal, pide por favor que le llamemos a las 12.45 horas. Ni un minuto después. Sigue habiendo mucho estómago que encher.

Es lo que se les da bien en una casa de comidas tan focalizada en el Camino de Santiago que hasta cuentan con un menú del peregrino: un clásico del boca a boca entre estos viajeros ya no solo por lo que cuesta el tique medio, sino porque la calidad y la cantidad sorprenden a propios y, sobre todo, a extraños. Al contrario de lo que ocurre en otros puntos turísticos de la geografía española, donde los precios se inflan hasta niveles que rozan la la estafa, el conocido como turismo de mochila vive de costes exiguos que, aseguran muchos, es parte de su éxito. «Este menú del peregrino incluye de primero un plato de cuchara, una fabada o una sopa, por ejemplo; dos platos fríos como pueden ser una ensaladilla o unos pimientos y, de segundo, siempre hay un pescado que se remata con postre y café». Leyeron bien unas líneas más arriba: esto cuesta 10 euros.

Pulpo y raxo, los platos que generan más curiosidad

Los que quieren pegarse un fastuoso homenaje tras una larga caminata no dudan en tirar de «zamburiñas o gambas, alguno de los mariscos más demandados entre los peregrinos, y pulpo, que a casi todos los extranjeros les llama la atención, junto al raxo, que casi nadie sabe quién es». Los amantes de la carne también encuentran en sus selectos chuletones un aliado amigo; pero también los que gustan del verde: el caldo es uno de los platos estrella.

En el que es y será uno de los Xacobeos más atípicos de la historia, trabajadores como Fontal, que viven de los peregrinos, no pierden fuelle ni ilusión. A este hostelero aún le tiembla la voz al recordar el verano pasado, del que, calcula, perdieron el 95 % de sus potenciales clientes. «Ahora no se pueden tener expectativas, mira lo que nos ha pasado en Sarria, pero estamos volviendo a la normalidad, y ya es importante».

Don Quijote: la cocina tradicional de Compostela

Xosé Amador

El restaurante Don Quijote mantiene viva la llama de la alta cocina tradicional en la capital gallega desde hace 42 años. La calidad de los productos, una cocina cuidada y un trato exquisito constituyen los tres sellos de calidad del local, con varios reconocimientos. Manuel García regenta con mano firme un proyecto gastronómico que tiene en Matilde García, su mujer, una cocinera excepcional y en Richard, el hijo de ambos, un sumiller y experto gastrónomo que garantiza la continuidad de una casa de comidas que siempre trata de satisfacer las demandas de los clientes más exigentes. Con Australia en el corazón y Galicia en las raíces y en la agenda diaria, el equipo del Don Quijote prepara diariamente arroces y mariscos para su variada clientela. El pescado de las rías y las buenas carnes del interior conforman la base de una oferta de platos de viandas que, a la plancha o al horno, hacen las delicias de los comensales. En la oferta no falta una de sus especialidades, el cochinillo, o los postres caseros, de factura excelente.

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