A Barbecho: sabores de siempre con un estilo muy propio

CRÍTICAS GASTRONÓMICAS

CARMELA QUEIJEIRO

Durante la semana cuenta con un menú fijo con propuestas atractivas, mientras que para las noches del fin de semana oferta opciones más canallas y de estilo callejero

08 may 2021 . Actualizado a las 23:20 h.

Así como las tierras de cultivo necesitan en ocasiones un descanso para recuperar su productividad, hay veces en las que los cocineros precisan apagar los fogones durante un tiempo para replantearse ideas y crear nuevas propuestas con las que seguir haciendo disfrutar a sus clientes. Tras cerrar las puertas de Gastromanía, el negocio que puso en marcha en el 2011 en Palmeira (Ribeira), Nacho Rodríguez Bello optó por escribir un nuevo capítulo con A Barbecho, un local con una propuesta atractiva en la que los sabores de toda la vida sirven de hilo conductor. «Intentamos que sean platos que apetecen a diario, alejándonos un poco de esos ceviches o marinados que hacíamos antes, pero dándole siempre nuestro toque personal», resume el cocinero. Durante la semana cuenta con un menú fijo -consta de aperitivo, tres entrantes, dos segundos a elegir y un postre- que elabora con mimo con producto de cercanía y cuidando al detalle los puntos de cocción. Así, uno puede encontrarse desde atún escabechado con manzana y chile a unos mejillones con curry rojo, limón y pipas de calabaza o los sabores tradicionales de unas cocochas de merluza en salsa verde, un fideo caldoso de sargo y erizos o un arroz de gallo celta. Para las noches del fin de semana, opciones más canallas, en las que destacan la hamburguesa de ternera con huevo roto, queso del país, salsa romesco y mayonesa de la casa y el bocadillo de pollo crocante con salsa de chile y crema de ajo y lima.

Plato estrella | Caldito de cocido y nuestro «bolo do pote» relleno

CARMELA QUEIJEIRO

Elaboran durante horas un caldo de los de toda la vida, con hueso de jamón ibérico, lacón y pollo, entre otros ingredientes. El bolo do pote se hace con masa de pan bao, se rellena de la mezcla del cocido y, en lugar de cocinarlo al vapor, se sumerge en el caldo. Una auténtica explosión de sabor.

¿Quiénes son?

DÓNDE ESTÁN

Calle norte, 22. En la carretera que une A Pobra con Ribeira.

HORARIO

Viernes, sábados y domingos de 13.00 a 16.00 y de 19.30 a 22.45 horas. .

RECOMIENDA

Disfrutar de un menú fijo lleno de contrastes entre sabores de siempre y toques modernos y acertados.

Precio

De 35€ A 40€

Parrillada Buenos Aires: La esencia de la mejor carne a la brasa

F. ESPIÑEIRA

En tiempos de pandemia, los viejos locales han salido a flote con las recetas de siempre. Tantos meses encerrados han servido para que muchos antiguos clientes rememoren aquellos restaurantes en los que fueron felices con un plato sencillo y repleto de calidad y cariño. En ciudades como A Coruña, los ejemplos se suceden a docenas por cada barrio. Pero hay un clásico en el que siempre es fácil repetir. La parrillada Buenos Aires reúne los ingredientes de una cocina tradicional aliñada con una sugerente variedad de platos y todo sustentado sobre la calidad de sus brasas. Manuel Martínez y Manuel López, con sus respectivas esposas, llevan ejerciendo su magisterio al frente del negocio desde el 21 de diciembre de 1985. Desde entonces, pocas cosas han cambiado, tanto en la carta como en la exquisita atención a la clientela. Tampoco la filosofía, que apuesta por el comercio de proximidad para todas las compras de suministros, excepto el cordero. Por eso, el producto natural y las elaboraciones sencillas priman en una carta muy familiar. Las croquetas son exquisitas. Y la salsa de las almejas, deliciosa. Recomendable el salpicón, en el que no se abusa de sabores fuertes. La carne tiene algunas singularidades. En la parrillada Buenos Aires presumen, por ejemplo, de su particular corte en el churrasco de cerdo, que se presenta en la mesa sin la tradicional apariencia, sino exhibiendo la falda completa, lo que ayuda a preservar el sabor en la parrilla. Mención especial merece el cordero, sabroso, jugoso y muy cuidado el punto de fuego para evitar un exceso de cocción. El festín se complementa con una suculenta carta con media docena de postres caseros entre los que sobresale el flan.

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