Pepe Quilé: Todo en esta cocina es una gran verdad

Un local de amateurs que encandila a todos los comensales con sus arroz con bogavante y chocos en tinta


Nació Pepe Quilé (el local toma el nombre del apodo del padre de sus propietarios) con vocación de vinoteca y tapería, con Fran Martínez Armas en la barra y su hermana Carmen en los fogones. Pero, ¡ay amigo!, han bastado nueve meses para que la clientela haya puesto a la cocina del local en el lugar protagonista que realmente merece. «Nuestra idea inicial era que estuviera yo sola ayudando con las tapas a mi hermano y hoy ya estamos cuatro personas en cocina», señala Carmen. Eso sí, todo sigue quedando en familia ya que las incorporaciones han sido las de tres hermanas más. Y es que la cocina de Pepe Quilé tiene sus fundamentos en la herencia familiar. «Nunca nos habíamos dedicado profesionalmente a esto, pero mi madre cocinaba de cine y nos lo transmitió a todas». Y de qué manera, corrobora uno tras probar unos excelsos chocos en su tinta. «No llevan nada especial. Simplemente los hago como los hacía en casa», confiesa Carmen. Y le parecerá poco. Precisamente ahí, en la sabiduría de ese quehacer casero, radica la gran verdad de la cocina de Pepe Quilé. Una verdad que se manifiesta con una intensidad ya casi olvidada en la masa de sus empanadas, en la salsa de sus estofados, en la textura del pollo de corral, en la aromática cremosidad de su arroz con bogavante o en la generosidad de su cocido, estos dos últimos bajo encargo. Con todo no olvida Pepe Quilé su alma de vinoteca y oferta una selecta bodega a la altura de lo que su cocina requiere.

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