La pareja que recogió dos estrellas Michelin con solo cuatro minutos de diferencia

MARCO SORIANO DE TEJADA

SABE BIEN

Pau Storch

Él subió al escenario para recoger el galardón por el restaurante Éon. Poco después, el nombre de In Diferente resonaba en la sala por el buen hacer de ella. Angélica Salvador y Tiago Bonito, chefs en Oporto, firmaron en la gala de Madeira una página única en la historia de la gastronomía

01 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La gala de la Guía Michelin Portugal se celebraba en el Savoy Palace de Funchal, en Madeira. Entre el público, una pareja de chefs que llevaba veinte años compartiendo vida y fogones. Él, Tiago Bonito, portugués, con una trayectoria sólida y una estrella ya en su haber por su etapa anterior. Ella, Angélica Salvador, brasileña del Paraná, afincada en Portugal desde el 2005, al frente de In Diferente, en la Foz do Douro. Ninguno imaginaba lo que estaba a punto de suceder. Cuando escuchó el nombre de Tiago, Angélica sintió «una felicidad profunda». «Llevamos 20 años juntos, conozco de muy cerca su trayectoria, su trabajo, su dedicación». En ese instante, ella era «simplemente su mujer, orgullosa, viéndolo subir al escenario». No hubo tiempo para más. Cuatro minutos después, los altavoces pronunciaron dos palabras: In Diferente. «Todo sucedió tan rápido que casi no pude comprender lo que estaba pasando. Todavía estaba emocionada por él y, de repente, era yo quien tenía que levantarme». Lo resume con una pregunta que todavía hoy le resuena: «¿De verdad nos está pasando esto a nosotros? Fue felicidad por partida doble», confiesa Angélica. Él, sobre el escenario, lo vivió de forma similar: «Cuando, apenas unos minutos después, oí el nombre de Angélica, la felicidad se hizo aún mayor. Sentí un orgullo enorme, mucha admiración y la sensación de reconocimiento de toda la dedicación, el esfuerzo y la pasión que ella pone diariamente en su trabajo».

Lo verdaderamente singular del caso es que, siendo pareja desde hace dos décadas, no comparten restaurante. Cada uno lidera su propio proyecto, con personalidad propia, y ambos están en Oporto. Éon, el proyecto «más personal» de Tiago Bonito, se ubica en el Palacete Severo, un lujoso hotel boutique rodeado de jardines y concebido como una galería de arte (sus propietarios franceses son galeristas).

La propuesta gira en torno al menú degustación Lés a Lés, con la posibilidad de elegir entre 9 o 14 momentos. Es una cocina de autor que «saca a la luz sus recuerdos» y recorre los sabores tradicionales de Portugal desde una óptica contemporánea como el pan y brioche de masa madre, merluza de anzuelo o ternera nacional. Texturas delicadas y salsas excelentes.

In Diferente, en la Foz do Douro, es el universo de Angélica Salvador. Desde el 2018, la chef brasileña ha construido una voz propia que entrelaza la tradición portuguesa con su memoria sensorial brasileña. «No como fusión obvia, sino como memoria sensorial con acidez, recuerdos, es mi manera de entender el producto y este territorio», explica. Su cocina se nutre de los pescados de las lonjas de Matosinhos y Aveiro y de carnes locales, con dos menús degustación: Homenagem de 7 tiempos e In Diferente con 9 tiempos.

La pregunta es inevitable: ¿cómo se gestiona una noche en la que, durante unos minutos, uno es el protagonista indiscutible y, de repente, el foco se desplaza al otro? Ambos lo tienen claro. «No competimos, y siempre ha sido así entre nosotros», afirma Tiago. «Las conquistas de uno son también motivo de felicidad y orgullo para el otro». Oporto sumó seis nuevos restaurantes con estrella Michelin. «Creo firmemente en el momento gastronómico que está viviendo la ciudad», afirma Angélica. «Existe una generación de chefs, equipos y proyectos de enorme calidad, cada uno con identidad propia, y es muy bonito formar parte de ello». Sobre un futuro proyecto conjunto, ambos son prudentes: «Estamos muy centrados en consolidar nuestros proyectos, construir consistencia y crear experiencias y memorias para quien nos visita», dice Tiago.

Mientras tanto, la ciudad del Douro tiene dos estrellas Michelin separadas por apenas unos minutos de distancia geográfica y por una vida entera de complicidad. Una brasileña que llegó para quedarse y un portugués que encontró en ella su mejor escuela. Cuatro minutos que resumen veinte años.