Anna Terés, cocinera e influencer gastronónica: «El día que le pregunté a ChatGPT por unas patatas supe que no iba a ser mi consejero»
SABE BIEN
Se considera una indisciplinada a la hora de seguir una receta, aunque en su nuevo libro, «Comer bien con Anna. Recetas Fáciles», hay 329 con todo tipo de detalle para disfrutar en casa cualquier día del año
02 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Quería un libro variado, y objetivo cumplido. Anna Terés (Lleida) acaba de publicar Recetas fáciles, con 329 propuestas que abarcan desde entrantes, platos para compartir o picotear, incluso para llevar a algún sitio, hasta clásicos, verduras, sopas o pescados... «No están pensadas para hacer en cinco minutos, para mí la cocina de cinco minutos es el bocata y el huevo frito, pero son recetas muy familiares», señala Anna. Precisamente, esa habilidad para acercar la cocina es lo que destaca Quique Dacosta, chef tres estrellas Michelin en el prólogo.
—¿Con cuál se queda?
—Si tengo que elegir una, el cordero al horno. Porque no se come todos los días, y lo asocio a Navidad o reuniones familiares.
—¿Qué prefiere: recetas perfectamente detalladas o ir a ojo?
—Yo pongo las cantidades exactas para que la persona que la haga la pueda reproducir igual que la que he hecho yo, pero yo soy una indisciplinada cuando sigo una receta. Si veo que lleva salsa de tomate, y me parece demasiada, porque dominaría demasiado, le echo menos. Pienso que vale la pena arriesgarse, pero cuando uno empieza a cocinar tiene que tener unas pautas, sobre todo, porque hay cosas que requieren exactitud, como una bechamel o un pan.
—¿Qué ingrediente tiende a usar?
—Más allá de los básicos: aceite de oliva..., tiendo a usar mucha carne picada para rellenos. También suelo tener preparada salsa de tomate casera, porque me quita bastante tarea tener una ya hecha. Y cebollas, sin ellas casi no sabemos trabajar.
—¿Qué prepara cuando no le apetece cocinar?
—Un arroz salteado, entre que se cuece preparas el resto. En mi casa triunfa el arroz con tortilla y beicon, que no tiene ningún misterio. En 20-25 minutos está listo.
—¿Hay algún plato que naciera de un «a ver qué tengo en la nevera»?
—Las patatas rellenas. Empecé con las de atún, que fue una de las primeras recetas que hice en el blog, porque es muy resultona, y luego he hecho otras variedades, en este libro las tienes de beicon y huevo, que son supersencillas. Pero las de atún surgieron así: tenía atún, salsa de tomate, queso rallado suelo tener, y ya está.
—¿Hay algún ingrediente que no soportara de pequeña y que ahora le encante?
—La cebolla en la tortilla, y ahora sin ella me gusta menos. Bueno, la tortilla de patatas me gusta de todas maneras. Las espinacas las odiaba, y ahora me encantan.
—¿Hay alguna receta que haya cambiado hasta conseguir lo que buscaba?
—El bizcocho, no es que cambiara, es que debí de hacer 20 pruebas, que estaban malísimas, hasta que conseguí la receta que me gustaba. Y aun así cuando aprendes las cantidades, la textura que tiene que tener la masa, ya te atreves con otras cosas: pepitas, limón, naranja... Tengo varias versiones, pero prácticamente mantiene las mismas proporciones que el primer día.
—¿De dónde saca las recetas: tradición familiar, improvisa, recurre a ChatGPT...?
—A ChatGPT una vez le pregunté cómo hacía las patatas a la riojana, y no tenían nada que ver, ese día dije: «Este no va a ser mi consejero». Tengo muchos libros de cocina, soy superfanática, me encantan los antiguos, también ver recetas en Instagram... Cuando quiero hacer una receta tradicional, por ejemplo, un bacalao a la bilbaína, miro varias en YouTube, porque cada uno tiene su estilo, y finalmente acabo adaptando la receta al mío.
—¿Quién le enseñó a cocinar?
—Fui aprendiendo, con 17 o 18 años que me fui a estudiar fuera. Empiezas por el táper de casa, pero también con alguna pasta o un guisito que nos hacíamos las compañeras de piso. Fue un poco la necesidad, pero era muy básico. Luego con los hijos, primero que si para bebés, después para que les guste, cumpleaños... vas aprendiendo.
—¿Qué plato le recuerda a su infancia?
—Los canelones, los macarrones, los platos con los conejos que teníamos en casa...
—¿Conserva algún recuerdo que le hayan dado su madre o su abuela?
—Como tal no, pero cuando mi madre o mi abuela hacían los macarrones, olía a sofrito, y es un olor muy característico, y cuando yo sofrío una cebolla, y veo que tiene ese dorado y que desprende ese olor, ya doy el siguiente paso de echar el tomate.
—¿Qué significa para usted que Quique Dacosta haya escrito el prólogo?
—Para mí es increíble. Lo conocí hace un par de años en el D*na, un festival que promueve en Denia, y me parecía un cocinero superdistante, y no, es un chaval muy majo. Para el primer libro, le pedí el prólogo a Francis Paniego... y ahora dije: «Pues se lo pido a Quique», porque tampoco tengo tantos amigos cocineros con tantas estrellas Michelin. Esta semana fui al D*na Festival otra vez, porque Quique me invitó a dar una conferencia.