Chus González, cocinera del Alameda 10: «Nos piden muchísimo platos de cuchara, lo tradicional está en auge»
SABE BIEN
Treinta años lleva al frente de los fogones de ese templo de la gastronomía de Pontevedra. Parte de su historia se relata en el libro «De nais a fillas. Receitas para non esquecer». Aun así, asegura que salir del anonimato de su cocina la pone nerviosa
31 mar 2026 . Actualizado a las 00:06 h.Más allá de los icónicos arcos del comedor del Alameda 10 se abre el territorio que mejor domina Chus González (Valladolid, 1963). En él ha pasado buena parte de los últimos 30 años de su vida. Antes había estado en la cocina del también pontevedrés Doña Antonia, el restaurante de la familia de su marido, donde tuvo sus mejores maestras: «De mi madre pude aprender muy poco porque murió cuando tenía 15 años. De quienes más aprendí fue de mis cuñadas, Chicha y Toñi, y de mi suegra».
—¿Qué fue lo más importante que le enseñaron?
—La forma de tratar el producto, el punto de los pescados y la presentación de los platos, que es superimportante.
—¿Y usted tiene quien le suceda?
—Tengo dos hijos y les gusta la cocina, pero ella es profesora y él arquitecto, así que me temo que no. Saben que esto es muy duro y muy esclavo.
—¿Qué ha sido lo más bonito que le ha dado el restaurante en estos años?
—El agradecimiento de mucha gente. Eso de que te digan que algo está muy rico me encanta. Y te anima a seguir.
—¿Y qué le ha quitado?
—Tiempo para estar con mis hijos. A veces les pregunto si les ha quedado algún trauma, pero me dicen: «No, mamá, porque ya lo vivimos así desde pequeños. Para nosotros era lo natural».
—¿Ha cambiado mucho la cocina del Alameda 10 en estos 30 años?
—No. Cuando abrimos, decidimos dedicarnos a la cocina tradicional y es lo que seguimos haciendo. La carta es la misma de siempre y seguimos con los platos de temporada. En invierno, lamprea y angulas, y en época de caza, ciervo con puré de castañas y perdiz con habas.
—¿Qué platos están desde el inicio?
—El salpicón de bogavante, que ya lo hacía mi suegra; la pata con garbanzos, que también era un plato de ella; la empanada de maíz con zamburiñas, que hacemos los jueves; la lubina marinada o el mero al romero, entre otros.
—¿Cuál es el último plato que ha incorporado?
—¡Uy, hace mucho que no incorporo ninguno! ¿Sabes qué pasa? Que nosotros ya tenemos una carta enorme y cuando queremos quitar algo para poner otra cosa, la gente nos lo sigue pidiendo. Entonces, se nos hace dificilísimo.
—¿Nos quedaremos sin sitios donde comer cocina tradicional gallega?
—Yo creo que no. Ahora mismo está muy en auge la tradicional. A nosotros nos salen muchísimo los platos de cuchara. A la gente les encanta porque son platos que en su casa no los van a hacer. Yo creo que van a convivir las dos opciones.
—¿Le gusta ir a esos restaurantes de cocina «moderna»?
—Sí. Además aprendo muchísimo.
—¿Y los cocineros de esos restaurantes van a su casa?
—Sí, sí que vienen. Y eso me pone un poco nerviosa, pero también me alegra, porque es un reconocimiento de que lo estás haciendo más o menos bien.
—¿Cuál es su plato favorito?
—De la carta, las anguilas fritas con jamón.
—¿Y qué pide cuando come fuera?
—Huevos fritos. Me encantan.
—¿Hay algo que cocine y no coma?
—Estoy un poquito cansada de la lamprea, sobre todo de limpiarla, pero sí que me gusta. Las anchoas no me gustan mucho, pero eso no es un plato de cocina.
—Si volviera a tener 20 años, ¿se dedicaría de nuevo a la cocina?
—Supongo que sí, porque me gusta mucho. Pero bueno, ahora ya estoy un poco cansada. Llega un momento en que te satura, porque son muchas horas. Y no es lo mismo a los 20 que a los 60 [se ríe].
—Es una de las protagonistas del libro «De nais a fillas. Receitas para non esquecer». ¿Qué le ha aportado esa experiencia?
—Mucho. Nunca pensé que el libro el fuese a gustar tanto. Creo que es porque no es un libro de recetas al uso sino que además enseña la historia de cada una de nosotras con su madre. La verdad es que se creó un grupo muy bonito. Lo pasamos muy bien preparando los platos en la cocina de Manicha y ahora lo seguimos pasando genial en las presentaciones.